Entrevista a Bárbara Velasco y la artesanía en Quinchimalí

“El Estado debe intervenir en generar un formato de comercialización más estable y permanente para la artesanía”

La coordinadora nacional del Área de Artesanía del Consejo Nacional de la cultura y las Artes, Bárbara Velasco, será una de las invitadas al Encuentro de Innovación, Emprendimiento y Gestión Cultural que organiza Cecal Udec junto a Caja Cerebro, a desarrollarse este 11, 12 y 13 de diciembre en la ciudad de Chillán. Te invitamos a leer esta entrevista para el medio La Discusión, donde la profesional da cuenta de los alcances del plan que quiere devolver la vida a Quinchamalí y, de paso, evitar que el oficio de las loceras desaparezca.

 

Informes y estudios avalan la tesis de que la alfarería en Quinchamalí se termina. ¿Cuál es tu visión del tema?

El informe de Patrimonio Material efectivamente dice que el promedio de edad es de los 40 a los 60 años y hay poca renovación de artesanos. Pero esto ocurre por distintos factores. Se ha detectado que incluso, muchas artesanas no quieren enseñarle a sus hijos, porque la expectativa de la calidad de vida también ha variado con el paso de los años. Esta idea basada en que tenemos que ser profesionales, ha desprestigiado el discurso de los oficios.

Entonces, ¿cuál es la fórmula: insistir en que no acabe?
– Esto es bien contradictorio. Algunas te dicen que gracias a la artesanía educaron a sus hijos y consiguieron sus casas, pero no quieren que sus hijos “sufran” lo mismo. Ese es un discurso que nace cuando a los padres les ha costado tener lo que tienen. Por esto, hay que ser cautos, porque la tradición de Quinchamalí está teniendo más fuerza que nunca en cuanto a difusión, resguardo y conciencia del mismo municipio que está ejecutando acciones. Hoy, las vemos en las ferias y venden bien. El problema es que hay una expectativa de vida que hace que tú creas que todo tiene que ser distinto.

– ¿Y cómo se les ayuda?
– Otro factor es que hay un problema tremendo con respecto a la comercialización, al comercio justo, a la presencia de artesanía nacional dentro del mercado chileno. Hay algo que no hace atractivo ser artesano en términos económicos. Ser artesano es ser un artista y eso te lleva a tener un modo de vida particular. No dejarán de haber artistas porque el arte es mal pagado, va a dejar de haber artistas porque no existe valor por el arte. Lo dramático de la artesanía es que el Estado debe intervenir en generar un formato de comercialización más estable y permanente para el sector, porque las ferias son temporales. Hemos detectado que alrededor del 56 por ciento de la artesanía se comercializa en ferias. También sabemos que un 88 por ciento de las ferias son organizadas por los municipios. Entonces, la comercialización recae hoy en estas instituciones.

– ¿Es factible, entonces, seguir trabajando desde la educación pre escolar?
– Yo creo que hay distintas estrategias. Es fácil trabajar con niños, porque están más abiertos a valorar el trabajo hecho con las manos. Los chilenos somos de los pocos que regateamos artesanía, porque no sabemos cuánto cuesta hacerla. No tenemos idea que la señora que te está vendiendo tiene que salir a recolectar la tierra, que la tiene que cocer, que hay un tiempo detrás. Existe un desconocimiento en términos de producto que hace que no lo valoremos en horas de trabajo ni esfuerzo.

– Pero ya existe la idea de un plan que les permita vender sus productos con el valor agregado del que hablas…
– Hay un plan bien ambicioso que va más allá de eso. Estamos trabajando por una ley sectorial de fomento para todos los artesanos de Chile, no sólo para los considerados Tesoros Humanos Vivos. Por eso necesitamos que el Estado reconozca a los artesanos como tales, porque en términos económicos, ellos son vistos como emprendedores. En Impuestos Internos lo ven como un emprendedor más. Entonces, debemos determinar quién es artesano tradicional, contemporáneo o indígena y establecer más medidas, quizás con el tema de la tributación, del turismo, de la educación. Tenemos que instalar una visión sistémica de cómo resolvemos el tema, no sólo mejora con más ferias.

– ¿La clave es reencantar a los artesanos?
– Cuando los hijos de las artesanas vean que ellas son reconocidas, que venden bien, que tienen una calidad de vida superior y que pueden alternar el cuidado de los hijos con la producción, se puede lograr entusiasmar y perdurar.

– ¿Cuál es, a tu juicio, el mayor atributo de la greda de Quinchamalí?
– Es auténtica, es el sincretismo máximo de las expresiones alfareras de América y, además, cuenta con rasgos coloniales. Es expresiva, hace un relato del mundo popular, un retrato de lo que es Chile, es estética, es súper durable, tiene un buen punto de cocción y es muy sofisticada. Me encanta.

Escrita por Carolina Marcos para  Dairio Ladiscusión.cl

Artículos relacionados

Miguel Paz
Poderopedia: La apuesta periodística por la transparencia de la política y negocios en Chile
Encuentro Caja Cerebro
Chillán recibe a expertos en innovación en arte y cultura
Daniela Campos. Foto: Cristian Soto
Entrevista a Daniela Campos: CECREA,  los centros ciudadanos del futuro

Leave Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *