Entrevista a Julio Suárez: “El arte para nosotros es un modo de hacer crítica”

“República Portátil” es el proyecto de un grupo de profesionales penquistas, que desde el 2003 se ha consolidado como una propuesta innovadora de intervención de espacios a partir de elementos cotidianos. En el marco de su participación en la creación de ambiente del próximo encuentro Caja Cerebro en Chillán, conversamos con Julio Suárez sobre su trabajo y propuesta creativa.

¿Qué nos puedes adelantar sobre la propuesta que desarrollarán en el encuentro Caja Cerebro de Chillán?

La propuesta consiste crear un ambiente, que básicamente es la relación que se establece entre objetos, o como le llamamos nosotros, “el mobiliario” en el espacio donde se hará el evento. Hemos avanzado bastante por el momento, y hemos ido trabajando en la medida en que se puedan aprovechar los espacios, disminuyendo las alturas, la proporción de los objetos, etc. Hay un trabajo también ahí con la vegetación, que habitualmente hemos usado para generar ambientes más íntimos. Vamos a darle continuidad al edificio que  tiene en este momento el encuentro, que está compuesto por CECAL y las instalaciones que fueron hechas después de la casa que ellos adquirieron, en base a una serie de objetos que constituyen el ambiente. Ahí hay unas pizarras, unas mesas, objetos que en su mayoría son plegables, desarmables y apilables. Ese es un poco el trabajo que vamos a realizar allí en el encuentro.

¿Hay algún concepto que englobe esa técnica? 

Sí, nosotros más que para el evento, hemos trabajado hace un buen tiempo con el tema de la sobriedad, economía de recursos y con disminuir en muchos casos los procesos de trabajo que tiene cada uno de los elementos, es decir, disminuir los procesos que se realizan sobre el objeto. Nos preocupa que el producto quede en un estado casi natural, aprovechando las capacidades y la honestidad del material.

¿Cómo ha sido la experiencia de proponer y emprender este proyecto desde región? ¿Es una desventaja para ustedes?

No, nosotros sacamos el potencial que requiere cada uno de los trabajos que se hacen, aprovechando de la mejor manera posible los pequeños encargos. Intentamos sacarle partido a las cosas pequeñas para convertirlas en desarrollos interesantes, que puedan satisfacernos tanto a nosotros como a los que reciben el diseño. Estar en regiones no es diferente a trabajar en ciudades capitales, no lo vemos como una desventaja, porque ahora internet te da la posibilidad de trabajar en cualquier lugar. Por ejemplo, los miembros de República Portátil están distribuidos entre Canadá, Santiago y Concepción, entonces como que el tema de estar en provincia o no queda un poco fuera de ese circuito.

¿Cómo funciona el equipo creativo? ¿De qué manera se articulan a distancia?

Principalmente usamos la plataforma de internet, y hace muchos años hemos desarrollado un sistema de trabajo que tiene que ver con estar constantemente vinculados. Por ejemplo, nuestra casa matriz está en Concepción, tenemos ahí una casa estudio donde se trabaja y se vive de la misma manera, entonces eso para mí es una diferencia con respecto a otras oficinas que puedan trabajar en algo similar. Nuestro equipo lo conforman diseñadores industriales, arquitectos y diseñadores gráficos. Estamos desde el 2003 a la fecha juntos, somos prácticamente una familia.

No es tan difícil entonces lograr aunar criterios o establecer bases para poder construir algo, porque hay un continuo traspaso de conocimientos y de información a través de internet. Los trabajos se hacen en base a críticas constantes entre los diseñadores y arquitectos. Yo pasé un año en Montreal, en este momento está la diseñadora gráfica en allá, la encargada de comunicaciones está en Santiago, y así. Entonces, como te digo, mantenemos siempre un lazo súper fuerte, por lo que llegar a acuerdos o consolidar algún tipo de concepto no es difícil.

Ustedes participaron el año 2014 en el Festival de las Artes de Valparaíso con Pabellón FAV, una propuesta grande de trabajo. ¿Cómo fue la experiencia?

Ese fue uno de los proyectos que nosotros logramos instalar fuera de Concepción, y ahí hubo un proceso bien interesante. A raíz de lo que te contaba sobre nuestra metodología de trabajo, hicimos un ejercicio: decidimos llevar un contingente de 50 personas a Valparaíso, y para ello recurrimos al mismo proyecto, que era el pabellón, y lo utilizamos como residencia. Logramos cuadrar la ecuación, porque llevábamos tanta gente que no podíamos alojarlos a todos, salía muy caro. Entonces hicimos dos cosas: arrendamos una casa en ruinas, la reformulamos por completo previo a realizar el evento, y llevamos ahí a la gente que iba a participar en la construcción. El pabellón lo convertimos en residencia, laboratorio de trabajo y un jardín en el primer nivel. La idea de tener una especie de familia o comunidad nos ha llevado a tener este tipo de proyectos, que se alejan de lo convencional. En República Portátil hacemos algo bien simple: llevamos lo doméstico a la obra de arte.

¿En qué momento surge esta idea de unir la arquitectura con el arte y lo cultural?

Exactamente por lo último que te dije, nosotros tenemos una forma de abordar la cultura en base a lo cotidiano, así de simple, al hecho de vivir. Tenemos una máxima que se denomina “habitar es crear”, o sea, tú vives, e involuntariamente estás creando el entorno donde vives. Entonces vas necesitando mobiliario, desarrollar un ambiente, en el fondo debes armar un ecosistema. Eso en definitiva es el fertilizante que nos permite tener una propuesta y una mirada respecto a la cultura, y en ese aspecto ser críticos por medio del arte. El arte para nosotros es un modo de hacer crítica, de estar o no estar de acuerdo con lo que vemos.

Escrito por Jannel Lobos para Caja Cerebro

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