La constancia de Woody Allen no deja de encanta

Por: Sebastián González S.
Woody Allen junto a las dos actrices de "Café Society", Blake Lively (izq.) y Kirsten Sewart (der.).
Woody Allen junto a las dos actrices de “Café Society”, Blake Lively (izq.) y Kirsten Sewart (der.), en la alfombra roja del Festival de Cannes.

Woody Allen mira hacia un horizonte de periodistas en la conferencia de prensa del Festival de Cannes, tras estrenar su última película, “Café Society”. Con una cara lánguida –como muchas de sus películas– llena de líneas que surcan su rostro, casi inexpresivo, comenta: “Fíjense de qué nos reímos y se darán cuenta por qué es así. Vemos una pelea en un matrimonio y puede resultar gracioso, y en el fondo es fundamentalmente triste. Casi todo lo que hace gracia acaba por ser trágico”.

La rueda de prensa de Allen fue una escena valiosa para confirmar esa personalidad irónica del director, que en palabras de Milana Skoknic, directora de Cine UC, “está influenciada por la cultura cinematrográfica de Bergman y Fellini”.

La nueva propuesta del cineasta norteamericano, ambientada en el Hollywood de los años 30, suma una crítica favorable a la extensa obra del autor. Es la tercera vez que Allen inaugura Cannes, y “Café Society” es el largometraje 46° de un particular fórmula de trabajo: estrenar una película por año.

El film ha tenido recepción positiva por parte de la crítica, dentro de lo que ha sido la obra de Allen en el siglo XXI, en la que se destaca “Match Point” (2005), “Midnight in Paris” (2011) y “Blue Jasmine” (2013). Para el crítico de cine Ernesto Garrat, quien vio la película en la inauguración del festival, “la película es interesante y cómica. Como film anual que realiza hay que calificarla como tal: no es ‘Match Point’ ni‘Días de Radio’ ni de las grandes películas de Woody Allen. Pero tiene encanto y funciona”.

Garrat agrega: “La película reflexiona con nostalgia la niñez de Allen en Nueva York, con el tipo de familia y relaciones filiales que vivió”.

La filmografía de Allen

Como ya lo ha hecho varias veces en su carrera, Allen nos enseña de las relaciones humanas fallidas, que es una obsesión que no ha agotado en su obra. Felipe Blanco, crítico y programador de cine, comenta la importancia cultural de la filmografía de Allen, siendo uno de los pocos directores que ha podido meter sus obsesiones como tema principal del guión. “Independientemente de las películas y las temáticas, llega un momento en que no hay una distinción entre el Allen personaje y el Allen real. Es esencialmente una propuesta muy egocéntrica, y lo podemos ver en la evolución de su obra”.

Blanco cree que la filmografía de Allen ha ido decreciendo al transcurrir los años, “quizás por forzar una película año tras año. Hay un debilitamiento de Allen cuando hace su travesía por Europa”.

Milena Skoknic, directora de Cine UC, concibe a Woody Allen como un cineasta brillante, que logró revivir la comedia americana con temas sensibles y profundos: la relación de pareja, el judaísmo. Al igual que Blanco cree que en algún punto de su obra mostró un declive a causa de su paso por el viejo continente. “No he visto la última película pero al parecer volvió a su tradición, que es el tema relacionado con Nueva York, con la música y el de las relaciones. Antes se dio el lujo de salir a otras ciudades donde trabajó el turismo cultural, pero donde claramente se notó un declive en su tradición”, dijo Skoknic.

Hoy en día, Allen trabaja en un proyecto en conjunto con Amazon para grabar una serie de televisión. Un salto a la digitalización por parte del cineasta que grabó su última película en formato digital, junto al director de arte Vittorio Storaro, ganador de tres premios Oscar, con quien trabajó por primera vez.

“A veces temo que me dé un infarto, me quede medio tonto y la gente diga de mí: ‘Ese es el que hacía películas tan malas’”, dijo Allen ante la prensa en Cannes, quien a sus 80 años no se detiene.

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