Entrevista a Ernesto Holman: “El músico chileno se volvió egocéntrico y tiene abandonado a su pueblo”

Considerado un pionero del bajo eléctrico chileno, a sus 68 años de edad, Ernesto Holman no parece mermar su energía creativa. El ex Congreso apenas estrenó su álbum “De Raíz” en abril y pronto editará “En vivo Matucana 100”, un registro audiovisual inédito del año 2008. Para celebrar el lanzamiento del DVD, el compositor realizará un show especial junto a los bajistas de sesión Christian Gálvez y Jorge Campos el próximo 28 de mayo en el Teatro Nescafé de las Artes.

Aunque ganó el Premio Altazor el año 2009 en la categoría Jazz Alternativo, Holman prefiere no encasillar su propuesta de etnojazz a un solo género y destaca la importancia de reconectar al chileno con su tierra. El músico nacional conversó en exclusiva con “El Imaginario” y explicó sus intereses, ideales e influencias musicales.

-¿En qué consiste tu propuesta del etnojazz?

-Mis primeros discos fueron fusión de inspiración mapuche; no hago swing ni folclor. El concepto de etnojazz toma nociones del jazz, una de las corrientes fundamentales del siglo XX. Yo agrego la idea étnica con la que quiero representar los ritmos de nuestra tierra. Es decir, compongo e improviso sobre ritmos propiamente chilenos.

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-¿Por qué tuviste 16 años de silencio musical?

-La primera vez que yo hice un disco solista fue el año 1987, se llamaba “Pájaros sobre las casas” y era un disco jazz fusión de la época. El resto del tiempo viví de lo que trabajé en televisión. Siempre fui músico y me dediqué a la producción y a la música popular, pero durante un tiempo hice pocas cosas propiamente mías. Fue recién en el año 98 que empecé a hacer algo nuevo y propio.

-Pero no fue hasta los 48 años que decidiste hacer este cambio.

-Fue un cambio radical en mi vida. Por razones existenciales me sentía seco, musicalmente hablando, y me dediqué a pintar. Entonces un chamán me llevó a una experiencia mística profunda; fue así como redescubrí en la cultura mapuche una cosmovisión que puede explicarlo todo mediante la espiritualidad. Aprendí que la tierra tiene ritmo y lengua.

-¿Cómo llevas esto a la música?

-Los compases no son inventados ni se importan desde otra parte, vienen de la tierra misma y los pueblos se relacionan con ella a través del ritmo y la danza. Nuestro compás viene de la cueca, el choique y el purrún mapuche. ¿Cuál es su forma? No importa, porque yo no toco su estructura, la improviso desde mi nicho, al igual que en la samba lo importante es el ritmo y lo que se construye sobre eso. Esa es mi propuesta.

-¿Qué simboliza el árbol en el contexto de tu último disco?

-Si nosotros tomáramos el planeta como un árbol, ¿cómo lo caracterizaríamos? En la parte inferior estarían las raíces y arriba las hojas junto a sus frutos. Los chilenos estaríamos en la raíz mientras que en el norte estarían todas las invasiones y descubrimientos. La globalización no parte desde el sur sino desde Europa y Estados Unidos, aquellos pueblos dan frutos como la tecnología y caen hacia nosotros.

“Hoy la cultura chilena está representada por el árbol de pascua, ese al que puedes ponerle luces y adornos. Se ve precioso arreglado pero en realidad no tiene raíz, no tiene vida y en sus palos no se paran ni las moscas. Aquel adorno navideño simboliza una chilenidad que da la espalda a su origen”.

-¿Por eso titulaste tu disco “De Raíz”?

-Si miras el color y los ojos del mapuche, oscuros y negros, notarás entonces que ellos representan eso en su etnia: la raíz del planeta. Como dije en Premios Pulsar, “nadie sabe para dónde va si no sabe de dónde viene”. Entender quiénes somos es fundamental para el país y ese es el concepto del disco. También me inspiró el hecho de que Chile esté sumido en un caos en el que las instituciones se pudren desde abajo, tal como los políticos y los empresarios. La única manera de enfrentar eso, tras haber vivido gobiernos marxistas y neoliberales, es siendo nosotros mismos.

-Relacionado a lo anterior, ¿cómo se puede solucionar este desorden en el pueblo chileno?

-Es algo muy simple. Lo que yo promuevo es que cada quien, desde su propio espacio, toque el ritmo chileno. Cada país del mundo tiene su propia tierra y su propia sintonía, pero la única forma de armonizarnos con ella es danzando al ritmo mismo que el terreno transmite.

El hombre ha hecho eso desde siempre, pero nosotros en Chile estamos bailando según energías ajenas, cumbia y reguetón, que no nos alinean con nuestro origen. Para buscar la felicidad debemos lograr conectarnos con nuestro pasado. No estamos ni tranquilos ni en paz. Tú en este momento operas con la mente, puedes pensar que eres norteamericano y estar en Júpiter, pero tu verdad es donde estás parado aquí y ahora. Tu realidad es tu tierra, aquella que contigo tiene una conexión lingüística y rítmica.

-Si tuvieras una audiencia frente a ti en este minuto, ¿qué le dirías?

-Para mí el mensaje siempre es tanto para los músicos chilenos como para la audiencia. Vivimos la influencia neoliberal, norteamericana, proveniente del cine y todas esas cosas; nos impusieron el sueño norteamericano y vivimos más gringos que nunca en este país. Debemos danzar según la música chilena, pero los compositores tienen botado a su pueblo. El llamado va en dos direcciones: para que el músico haga su labor y para que el público le exija la música que debe recibir.

Datos del evento:

Nombre: “En vivo Matucana 100”

Lugar: Cine Arte Alameda.

Fecha y hora: 28 de mayo – 21:00 horas.

Valores: $8.000 (preventa) y $10.000 (día del evento).

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