Exhibición que reúne 50 años de luz y arte llega a Chile por primera vez

Por Monserrat Miranda

Visitors wear protective coverings on their shoes as they walk through a light installation called "Chromosaturation" from 1965-2012 by Carlos Cruz-Diez at an exhibition entitled "Light Show" at the Hayward Gallery in London. (Suzanne Plunkett/Reuters)
“Chromosaturation” (1965) del artista venezolano Carlos Cruz-Diez, uno de los expositores más importantes del arte cinético a nivel mundial.

En el Centro de las Artes 660, el mismo lugar donde se exhibió la “Obsesión Infinita” de círculos, colores y espejos de la artista japonesa Yayoi Kusama, se instalará el próximo martes “Light Show”, una expo-sición que combina esculturas de luz y movimiento a cargo del curador británico Cliff Lauson, organizada por la galería Hayward de Londres.

La muestra reúne a 17 artistas de gran trayectoria internacional en una retrospectiva que abarca cinco décadas de trabajos. Entre los artistas invitados se encuentran el neoyorquino Dan Flavin, uno de los primeros en incorporar tubos de neón al arte durante la década de los ‘60; Carlos Cruz-Diez, artista venezolano que trae su obra más destacada, “Chromosaturation” (1965); y el chileno Iván Navarro, que luego de una temporada exitosa en CorpArtes, exhibirá nuevamente su trabajo de luces y efectos visuales.

Originalmente la muestra se estrenó en Londres el año 2013, donde fue visitada por más de 190 mil personas. También se exhibió en Nueva Zelanda, Australia y los Emiratos Árabes, para terminar su recorrido en nuestro país.

 Del neón al software: la nueva forma de hacer arte

Desde los años 60 hasta hoy la luz ha sido siempre el punto de inicio. A partir de ella se ha experimentado con los colores y las formas para esculpir espacios usando objetos tan simples como una ampolleta.

Hoy en día, un número creciente de artistas ha incorporado tecnología sofisticada a sus trabajo para exhibir un nuevo nivel de efectos visuales en las obras de arte, distanciándose de esta manera de los tubos de neón de Flavin como soporte material.

“El trabajo hecho desde hace 50 años hasta hoy es sustancialmente diferente. Igual que el teléfono de esos años no es igual al Iphone, el tratamiento de la luz ha ido cambiando en sus soportes”, explica María Pies, coordinadora de exposiciones en CorpArtes. “Antes solo se usaba la luz de neón y ahora se usan softwares de alto nivel que permiten que la obra nunca se repita, creando formas aleatorias. 19.600 luces LED es algo que en los años sesenta ni se pensaba que pudiera existir. A medida que se ha ido desarrollando la tecnología, se ha vuelto más sofisticado el arte de las luces”, señala Pies.

Aunque el teléfono de esos años es muy diferente del Iphone, la relación entre el arte lumínico de antes y hoy no lo es. Pablo Caballo, artista visual chileno y director creativo de LabCrea lo sabe: “El trabajo de Cruz-Diez y Flavin fue fundamental para las generaciones posteriores porque conectaron las formas del arte conceptual con nuevas formas de crear. Sin importar las nuevas tecnologías LED u operaciones digitales, siempre volvemos a los inicios. Ambos movieron los límites del arte hacia nuevos medios de experimentación, que en la actualidad son fundamentales”.

El diario inglés The Observer describió esta exhibición como un “verdadero viaje de placer” y The Sunday Times como una obra “fascinante, original y provocadora”. Sea cual sea el efecto que Light Show cause, caminar a través de luces de colores que cambian de lugar y de forma, recuerda que el uso de la luz en el arte sigue generando un efecto sensorial tan vigente como el de la década de los ‘60.

 

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