Los primeros pasos del astroturismo en el desierto de Atacama

 

La Mano del Desierto es uno de los tres sitios de la Región de Antofagasta con certificación Starlight.
La Mano del Desierto es uno de los tres sitios de la Región de Antofagasta con certificación Starlight.

Cristian Ascencio y Cristóbal Torres

Sequedad, noches despejadas y oscuridad total convierten a la Región de Antofagasta en nuestra ventana más nítida para ver el universo. Por ello no es casualidad que dos de los observatorios mundiales más importantes –Paranal y ALMA- se hayan instalado en esta zona. Que este potencial sea aprovechado no solo por los científicos, sino por el resto de la sociedad, incluyendo un rubro como el turismo, es la meta de la iniciativa “Hoja de ruta del Astroturismo” estrenada en San Pedro de Atacama.

El proyecto es impulsado por Astroturismo Chile, organismo que reúne actores públicos, privados y académicos. El organismo busca que nuestro país sea el destino astronómico más relevante del mundo. Se suma a lo anterior que tres zonas de la región obtuvieron en 2014 la certificación Starlight (ver recuadro), que las declara como ideales para turismo astronómico. Estos sitios son: Mano del Desierto (a 75 kilómetros al sur de la ciudad de Antofagasta), Pampa La Joya (a 75 kilómetros al este de María Elena) y Alto El Loa (a 30 kilómetros al norte de Calama).

 Operadores

En Alto El Loa ya existe un operador de astroturismo estable. Se trata de Silvia Lisoni, una profesora de Historia y Geografía que se reconvirtió en la pionera de este tipo de emprendimientos a nivel regional.

Ella partió en 2007 con la empresa “Sol del Desierto”, construyendo un observatorio en la comunidad atacameña de Chiu Chiu (a 20 minutos de Calama). La emprendedora sostiene que el astroturismo puede ayudar a publicitar territorios que actualmente son desconocidos para el común de los viajeros, como por ejemplo las comunidades indígenas de Alto El Loa.

“Siempre lo más visitado es San Pedro, pero nuestro observatorio está atrayendo turistas a localidades más inexploradas que por lo mismo conservan mejor rasgos culturales de nuestros pueblos originarios”, manifiesta. Lisoni explica que hace un par de años sólo uno de cada 10 turistas que llegaban a su agencia, se interesaban por conocer el observatorio de Chiu Chiu, mientras que los nueve restantes preferían las rutas clásicas de San Pedro de Atacama. “Actualmente tres de cada 10 van al observatorio. Hay una demanda creciente y tenemos que estar capacitados para ello, porque para hacer astroturismo necesitas mucha más preparación”, asegura.

Justamente la “Hoja de Ruta” tiene como uno de sus objetivos principales capacitar a los operadores que se están atreviendo a ingresar el astroturismo dentro de su oferta. Eduardo Unda Sanzana, astrónomo de la Universidad de Antofagasta y uno de los coordinadores de la iniciativa, explica que se realizarán una serie de cursos dictados por académicos del área, con el objetivo de cerrar las brechas de conocimiento entre los operadores.

“En el turismo las malas experiencias de los visitantes pueden destruir todos los esfuerzos conjuntos. Por eso es importante que antes de partir con la difusión masiva de la astronomía, los operadores estén bien preparados. Ya tenemos algunos que ofrecen muy buenas experiencias, como el caso de Silvia, pero falta avanzar más”, expresa. Aunque la oferta de empresas astroturísticas aún es escasa, los observatorios científicos son una buena posibilidad para conocer más de cerca la importancia de los cielos de Antofagasta. Tanto en ALMA como en Paranal se ofrecen visitas guiadas gratuitas, pero con cupos limitados.

 

En Pampa La Joya se puede contemplar la Vía Láctea. Este lugar también cuenta con certificación Starlight.
En Pampa La Joya se puede contemplar la Vía Láctea. Este lugar también cuenta con certificación Starlight.

Los interesados deben inscribirse en el sitio www.almaobservatory.org o www.eso.org. Las visitas a ALMA se pueden realizar los sábados y domingos de todo el año. “Se debe contar con movilización propia hasta San Pedro de Atacama, una vez ahí los visitantes deben esperar un bus en el punto de encuentro acordado a las 8.45 horas, el cual los deja en el campamento”, indica Valeria Foncea, coordinadora turística del observatorio.

Las visitas contemplan recorrido por los edificios, visualización de imágenes estelares y charlas con astrónomos. Paranal, el observatorio óptico más avanzado del globo, también otorga la posibilidad de visitas guiadas (todos los sábados desde las 9:45 de la mañana). “Es como conocer la NASA, nos visitan de todo el mundo”, señala Hernán Julio, jefe de guía de visitas públicas del Observatorio Paranal.

De los 5 mil visitantes que recibe Paranal durante el año, el 50% son extranjeros. Sin embargo, dice Julio, “para llegar a Paranal, los visitantes deben movilizarse por cuenta propia”. Por su parte, la Unidad de Astronomía de la Universidad de Antofagasta ofrece observaciones en diferentes puntos de esa ciudad. La información puede encontrarse en www.uantof.cl.

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