“El Centinela”: diario para un final

Hoy terminamos un proceso, pero comenzamos un nuevo camino como periodistas. Ya que al fin podemos decir con orgullo que fuimos parte de este hermoso proyecto que llamamos “El Centinela” . En esta edición nos despedimos de un medio que por quince días trató de llevar las mejores pautas noticiosas para su lector.

Equipo Editorial


Cuando iniciamos el desafío de producir un diario que fuese novedoso, atingente y atento a la realidad, nunca pensamos en todos las dificultades que tendríamos que sortear para cumplir con nuestro objetivo. La satisfacción de nuestras pautas y diseño, al llegar la noche, muchas veces fue destruida al otro día por los lectores. Sin embargo, eso nos hizo crecer aún más como periodistas en formación y elevar nuestras expectativas de lo que somos capaces de alcanzar con este oficio.

Nadie dijo que sería fácil partir desde cero, pero lo logramos, llegamos a nuestra última edición de “El Centinela”.

Con sentimientos de amor y odio, nos despedimos del diario que nos acompañó por quince días. Con el que pudimos expresar nuestras mejores ideas y donde sufrimos grandes frustraciones, pero sobre todo vivimos en cuerpo y alma lo que es sacar a flote un diario a pesar de la adversidad.

Partimos tímidos, débiles. Nuestros diseños muchas veces no fueron los mejores, pero nos fuimos abriendo a emplear herramientas que no se ven comúnmente en los diarios nacionales. Quisimos romper con la estética cuadrada y apuntar a nuestro público joven y exigente. Una meta que sólo logramos concretar en nuestras últimas publicaciones.

Y a pesar de que las energías se iban agotando con el pasar de los días, fuimos mejorando en pequeños detalles. De a poco las reuniones de pauta fueron cada vez más nutritivas y nos permitieron poner el foco en lo que estaba pasando e incluso ir más allá, indagando en lo que nuestros lectores quieren saber y los otros no le ofrecen.

Si bien en un comienzo nos propusimos la meta de entregar contenidos digitales y realizar coberturas en vivo, esto no fue fácil. De todas formas, nuestros resultados fueron una motivación que nos permite pensar que al menos cumplimos. Tuvimos lectores en México, Bolivia y Guatemala, por razones obvias. Pero fuimos lejos, también nos leyeron en Estados Unidos, Argentina, Reino Unido, Alemania y hasta en Corea. Un signo claro de que las redes conectan al mundo.

Nos subimos a las elecciones, reporteamos en terreno y estuvimos a la par con la prensa nacional, y aunque a veces fuimos ignorados por no ser un medio reconocido seguimos adelante, porque a pesar de todo fuimos capaces de reportear y escribir desde el acontecer noticioso.

Hoy terminamos un proceso, pero comenzamos un nuevo camino como periodistas. Al fin podemos decir con orgullo y sin vergüenza que fuimos parte de un medio que logró superar las dificultades, que se sobrepuso a los problemas, pero sobre todo, porque tratamos de llevar de manera fidedigna lo que está pasando en el país.

Con gran orgullo se despiden estos doce jóvenes, piratas del periodismo que lograron construir un diario con sólo una misión: Hacer del periodismo, nuestra forma de vida.

Se despide hasta siempre.

Los piratas de “El Centinela”.

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