Editorial

El ¿fraude? de la Teletón

24 Nov , 2016  

El próximo 2 y 3 de diciembre se desarrollará una nueva versión de la cruzada solidaria que tiene por objeto recaudar fondos para la rehabilitación de niños con incapacidades motrices. Son 27 horas de transmisión continua en la que el país se une, como pocas veces, por un propósito común. Todos los canales de televisión se unifican, los rostros televisivos que compiten a diario trabajan de la mano, la gente pinta sus autos con las mismas consignas y se olvidan las diferencias políticas e ideológicas.

Sin embargo, los últimos años se ha ido manchando al evento con múltiples acusaciones que ensucian su nombre y labor. Las redes sociales han sido caldo de cultivo por el cual se ha propagado la ignominia a “Don Francisco” y su causa, sembrando -al menos- un germen de duda sobre la población aportante. “El gran fraude de la Teletón”,o “Teletón: Lucrando con tu compasión”, son algunas de las campañas destinadas a truncar su éxito, arguyendo la existencia de una maquinaria disimulada bajo el disfraz de la solidaridad. Pero, ¿qué hay de cierto en ello?

La primera acusación que frecuentemente se hace es que tanto Don Francisco como los artistas lucran con este evento, al nivel que se ha aseverado repetidas veces que Kreutzberger se embolsa nada menos que el 5% de lo recaudado. Incluso más, el diario El País de España exhibió la cifra como una certeza, sin embargo momentos después de esa publicación editó el contenido y se retractó. Don Francisco dijo que se trataba de una infamia: “En los años que llevo en la televisión, jamás le he pedido un centavo a la Teletón, ni la Teletón me ha dado un centavo a mí”. Además, constatando lo anterior, la Fundación ha reiterado que se trata sólo de un rumor infundado, respaldándose en el desglose de la utilización de los fondos del organismo, donde se evidencia que no existe apartado alguno en que se designen fondos a artistas o a su promotor principal.

La segunda acusación más recurrente recae en los beneficios tributarios que le significaría a las empresas aportantes el participar en esta cruzada. Se esgrime por los detractores que las donaciones liberarían del pago de impuestos a las empresas “generosas”. Este es otro mito que ha sido derribado repetidas veces y vuelto a erigir, recalcitrantemente, por los escépticos de la causa. Expertos han instruido a los dudosos y han explicado que no es ventajoso desde el punto de vista tributario hacer una donación a la Teletón. Empíricamente demuestran que la empresa que aporta tendrá menos dinero disponible al realizar el donativo, pese a que se aplique el beneficio tributario de la Ley de Donaciones.

A partir de lo anterior es la común imputación que hacen los opositores –de lógica consideración-, que las empresas que participan en la causa lo hacen para “limpiar su imagen”, por el evidente beneficio que significa aparecer en público haciendo donaciones. Sin embargo, también es discutible el fin de “limpieza pública”, pues resulta que es la propia Fundación Teletón la que elige a los auspiciadores basándose en la imagen y reputación que ya tienen. No cualquiera puede recurrir a la causa utilizándola como “antídoto” para purgar sus pecados.

Es por todo lo anterior que nos preguntamos: ¿Cuál es el afán de ensuciarnos a nosotros mismos, desprestigiando una de las pocas instancias que nos une y que además lo hace en torno a la encomiable causa de tratar a nuestros discapacitados? Que el chileno es “chaquetero” y conspirativo, es un hecho, pero en este apartado somos irracionales y autodestructivos. Lo que si subyace en esta materia, es que en nuestra población existe aversión hacia el empresariado y todo lo que toca. Pero es pertinente separar asuntos y ahorrarse el oprobio a una cruzada que no genera más que efectos positivos en nuestra casi siempre dividida y necesitada de noticias positivas, sociedad.

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