El valor del contenido

Mariana Martínez, periodista y sommelier
Mariana Martínez, periodista y sommelier

Por Mariana Martínez,  autora de los libros El Vino de la A la Z  y Vino & Cia.

La especialización ha sido mi foco desde el día que me gradué como Comunicadora en Caracas, Venezuela. Mi tesis fue sobre Promoción de Inversiones Regionales; mi foco entonces parecían ser las comunicaciones corporativas. Para enfocarme, tomé cuanto curso había en la universidad mientras estudiaba. En paralelo -siempre haciendo mil cosas a la vez- trabajaba como modelo y asistente de fotografía. Por eso, la moda sin darme cuenta pasó a ser mi nuevo tema de foco. Tenía los contactos, estaba dentro, me interesaba aprender y comunicar sabiendo. Mi primer trabajo ya siendo comunicadora fue como editora de moda de un pequeño diario que recién comenzaba y que se regalaba en eventos. Nunca me lograron pagar por este trabajo. Aburrida y con ganas de volver al país donde me había criado, me vine a Chile. Así volví también ya de más grande a las pasarelas, las fotos y los comerciales de tv. Me enamoré de Chile. Me quedé.

Lo del vino se fue dando sin darme cuenta, primero como guía de enoturismo, gracias a un curso de vinos junto a la Ruta del Vino del Maule, luego como la experta en desarrollo de contenidos web que ya era. Entonces, el vino se convirtió en mi nuevo foco. Para especializarme estudié la carrera de Sommelier y el Diplomado del Vino en la Católica. Recuerdo que en aquella época, año 2000, no había donde encontrar noticias sobre el vino chileno. No había agencias de comunicaciones como las hay hoy, desbordando tu email con notas de prensa sobre medallas, sugerencias de temas o invitaciones a lanzamientos. Eran épocas de esplendor, eran épocas en que había que salir a crear, buscar el contenido y publicar algo que nunca más verías escrito en otro lado.

Para especializarme, y poder pasar de un periodista a un crítico, invertí todo lo que ganaba en viajar y conocer zonas vitícolas del mundo. Viajé a España, Francia, Italia, Australia… Un día, después de 10 años dije basta. No invierto más, hasta que mi trabajo -que es lo que es, un trabajo-lo pague. Cierto, escribir de vinos no parece un trabajo serio, pero sí lo es. Y lo es, porque justamente mientras todos disfrutan, tú estás viendo, olfateando, algo que los demás no.

Todos podemos escribir hoy de vinos o de lo que queramos, mejor o peor. Todos tenemos acceso a internet y colgarnos allí. La gracia dirán algunos, es que eso que subimos sin pagar lo puede tener gratis cualquiera en la web. La pregunta es gratis sí, pero a qué costo. Te has preguntado me imagino quién está detrás de toda publicación cuyo acceso es liberado. ¿Quién está asumiendo es el costo, el tiempo, la especialización, de producir esos contenidos? ¿Qué interés hay detrás?

Cuándo eres estudiante tal vez tú mismo estás dispuesto a trabajar sin recibir un honorario, para aprender, sumar experiencia. Más que válido. Cuando tiene un trabajo estable, nada que ver, y el vino es sólo tu pasión, escribir por hobby es más que válido. Cuando estás en la industria y necesitas una vitrina, escribir gratis es, sí, más que válido. Hoy cuando las redes sociales nos están moviendo el piso creo que esta pregunta, “quién asume el costo”, no podemos dejar de hacerla. Por ejemplo, yo te preguntaría a ti, cuánto estarías dispuesto a pagar por el contenido de El Etílico, este nuevo medio especializado en alcoholes que recién nace.