Entrevista

Melissa Aldana: Vegana, jazzista y viajera

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La chilena es una de las saxofonistas más respetadas de su generación y, desde hace dos años, una estricta seguidora del veganismo. Entre sus días ocupados en Nueva York, hace el tiempo para cocinar platos o comer en restoranes que se adapten a su dieta. Hoy, reconoce que lo más complicado de su estilo de vida es organizar sus comidas cuando viaja.

La semana pasada, Melissa Aldana se presentó en el Festival de Jazz de Estocolmo, en donde, además de tocar junto a su trío el disco ‘Back Home’, que lanzó a principios de 2016, participó en un clínica de jazz y grabó una canción. Aunque fue una estadía intensa, Melissa no descuidó su dieta. Un día comió en Fasching –el club de jazz donde tocó–, pimiento rojo, sopa de papas dulces y vegetales al horno. Otro día fue a un restorán y comió hamburguesa de betarraga con queso de almendras. Ahí, en Estocolmo, estuvo dos días antes de regresar a Nueva York, en donde vive actualmente.

Melissa llegó a Estados Unidos cuando tenía 17 años, en 2007, luego de convertirse en la primera latina en ganar la beca presidencial del Berklee College of Music de Boston, que le permitió estudiar composición e improvisación en esa prestigiosa escuela. En 2012, un año antes ganar la también prestigiosa Thelonious Monk International Saxophone Competition, comenzó a viajar por el mundo para tocar saxofón.

¿Cómo era la onda vegana en Suecia?
En Escandinavia hay mucha conciencia de cómo se come y más opciones que en otros países de Europa; opciones vegetarianas, veganas, gluten free y para gente que sigue dietas paleo. Aparte, hay conciencia de cómo se come. Allá le dan prioridad a los productos locales, entonces muchos alimentos no son genéticamente modificados. Eso hace que la calidad de la comida sea mucho más alta.

¿Se parece a Nueva York en cuanto a la oferta?

En Nueva York, Melissa no va mucho a restoranes, sino que cocina en casa. Cuando sale a comer, va a Taïm, un lugar en el West Village en el que suele pedir falafels y hummus veganos. Otro restorán al que le gusta ir es ‘Rosa Mexicano’, en donde pide tacos, vegetales a la plancha con queso vegano y tortillas de choclo.

Sus compras las hace en ‘Whole Foods’ y ‘Fairway’ por la amplia variedad de productos para veganos que ofrecen, como tofu, seitán, leche de almendras, y yogures de soya, almendras y castaños de cajú.

De todos los países que has visitado, ¿cuál se parece más a un paraíso vegano?
Yo diría que Dinamarca, en donde viví un mes del verano por un programa de residencias artísticas. Es muy fácil tener acceso a cualquier tipo de comida. Especialmente vegana o para cualquier persona que tenga restricciones en cuanto a su dieta. Hay una mentalidad y conciencia con respecto al medio ambiente mucho más grande que acá, en Estados Unidos.

¿Cómo ves el contraste entre la oferta para veganos en Nueva York y en la de Chile?
En Chile es complicado ser vegano porque no hay de dónde escoger. Y mi experiencia en los supermercados –generalmente en el Jumbo, que está cerca de la casa de mi mamá– es que es difícil encontrar yogures, tofu o seitán.

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¿Y qué comes cuándo vienes a Chile?
Mi mamá me cocina muchos vegetales; más o menos lo mismo que como en Estados Unidos. También, a veces me compro una ensalada o algo que sepa que es vegano.

¿Qué significa ser vegana en Nueva York?

Del vegetarianismo al veganismo

Entre agosto y septiembre de 2014, dos razones llevaron a Melissa Aldana a hacerse vegana. La primera fue el descubrimiento de que era intolerante a la lactosa. La segunda, la toma de conciencia del impacto de la agricultura y ganadería en el mundo. Aldana vio varios documentales, entre ellos ‘Cowspiracy: The Sustainability Secret’ (2014) –que sigue al cineasta Kip Andersen en su cruzada por revelar la responsabilidad de la industria agropecuaria en la destrucción del medio ambiente, así como las políticas permisivas de organizaciones como Greenpeace−, y decidió que quería probar el veganismo. Con el paso del tiempo se dio cuenta de que su cuerpo, su digestión y sus niveles de energía habían mejorado.

¿Cuánto tardaste en hacerte vegana?
Me tardé como una semana. Me informé muy bien de qué es lo que tenía que comer y qué cosas me iban a faltar en el cuerpo cuando empezara a cambiar mi dieta. Por ejemplo, vitaminas como la B12. Eso fue lo que más me costó; investigar e informarme bien de qué era lo que necesitaba mi cuerpo para comer vegano y no perder vitaminas.

¿Cómo aprendiste a cocinar vegano?

¿Fue difícil hacer la transición de vegetariana a vegana?
No mucho, porque yo siempre he comido muy sano; muchas verduras. Hacía tiempo que no comía carne, y pescado lo hacía muy de vez en cuando, entonces mi cuerpo ya estaba acostumbrado a eso. La única gran diferencia fue que mis niveles de energía fueron mucho más parejos desde que empecé a comer vegano. No me siento cansada después de almorzar; me siento mucho más estable.

Melissa comenzó a comer vegetariano después de mudarse a Nueva York, en 2009. Pero no fue algo consciente ni era estricta; comía pescado cuando venía a Chile porque su mamá se lo preparaba. Como las carnes y pescados orgánicos eran caros, comía muchos vegetales, granos, quinua y arroz. Después, tomó conciencia de lo que comía y cambió su alimentación definitivamente.

¿Hay algo en especial que extrañes comer?
Sí. Echo un poco de menos el sushi. Me gusta mucho el pescado.

Las rutinas de Melissa

En verano, la rutina de Melissa Aldana consiste en andar en bicicleta durante una hora diaria y hacer largas caminatas, de las que descansa con unas ocho horas de sueño, a menos de que sufra de jet lag. Melissa sale de Nueva York, en promedio, dos veces al mes para dar conciertos y participar en festivales alrededor del mundo, por lo que algunas veces se topa con dificultades para encontrar la comida que le gusta. Especialmente, en países donde la cultura vegana no tiene el mismo grado de desarrollo que en Estados Unidos, como España e Italia.

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¿Qué haces cuando viajas a países donde no hay o hay pocas opciones para veganos?
Viajo con muchas nueces y almendras, y siempre me informo, antes de llegar a un lugar, de dónde puedo comer.

¿Cómo haces esa investigación?
Veo en qué hotel me voy a quedar y luego, en base a eso, veo los restoranes de comida vegetariana o vegana que hay alrededor. Por lo general, les dejo saber a los promotores mi dieta y ellos averiguan por mí.

¿Y cómo resuelves cuando tienes un vuelo largo?

¿Se te hace fácil sostener tu dieta considerando las largas horas de ensayo, los viajes y el estilo de vida que llevas?
Sí, porque soy muy organizada. Siempre ando con mi bolsita de snacks o con mi almuerzo. Si estoy en Nueva York, me cocino yo. Pienso y planeo el día en torno a eso. Si voy a ensayar a las once y no encuentro una opción, llevo el almuerzo. Pero acá hay opciones en todas partes.

¿En qué consiste tu dieta?
Generalmente como mucha quinua, papas, vegetales y tofu. Me gusta cocinar comida india vegetariana o vegana. Como muy sano; muchos vegetales y ensaladas. Nada muy extravagante.

Para Melissa Aldana, uno de los cambios más notorios en su cuerpo, desde que es vegana, es la capacidad de mantener altos sus niveles de energía, durante todo el día. Se siente más liviana, sus estados de ánimo son estables y siente su piel más sana. Se preocupó cuando perdió unos siete kilos, al comienzo de su nuevo régimen alimenticio, pero luego recuperó peso. Ahora se siente bien con su cuerpo.

¿Cuándo te hiciste vegana vivías sola?

¿Qué ha sido lo más complicado de ser vegana?
Los viajes. Como viajo tanto es difícil organizarme y que siempre haya lo que quiero comer adonde vaya.

¿Y lo más placentero?
Sentirme bien; liviana. Tener energía y ser saludable.

¿Qué significa el veganismo para ti?
Es un estilo de vida que yo escogí para cuidarme a mí misma y tratar de aportar un poquito a lo que está pasando en la industria agropecuaria.