La larga espera de Mey

Mey Santamaría está más feliz que nunca con la llegada de Nico a su vida. La modelo, de 40 años, convirtió el dolor de no poder tener hijos en energía positiva que, con ayuda de acupuntura y tratamiento in vitro, pudo cumplir con su sueño de ser madre. Trabajadora, deportista y matea organiza bien su tiempo para aprovechar y gozar al máximo a su primer hijo.

 

La conductora de televisión Mey Santamaría junto con su marido Philip Timmermann a los 36 años comenzó el camino para, por quedar embarazada. Después de tres fertilizaciones asistidas sin éxito debido a su edad, la fertilización in vitro le dio resultado. Hoy con gran satisfacción y alegría es madre de su primer hijo Nico Timmermann que ya tiene 10 meses de vida. Mey divide su tiempo entre la crianza de Nico y su trabajo como conductora del programa nocturno Así Somos de La Red. Aquí cuenta a Premier Enfant cómo fue su tan esperado embarazo y la experiencia que ha tenido estos primeros meses siendo madre por primera vez.

¿Cómo viviste tu embarazo?

Para mi enterarme que estaba embarazada fue la alegría más grande que he tenido en toda mi vida, no hay nada que se le compare. Yo no podía quedar embarazada estuve mucho tiempo intentándolo hasta que recurrí a tratamiento de fertilidad. Me hice tres asistidas y no funcionaron y, debido a mi edad porque empecé a los 36 años con el cuento de querer ser mama, la doctora decidió que después de 3 asistidas eran suficientes para poder pasar al tratamiento de alta complejidad que es el in vitro. Con tanta suerte, que a la primer in vitro que me hice, quede embarazada de mi Nico.

Cuando nació Nico yo creo que ahí sentí lo que era el éxito. Me sentí realizada. Y estos 10 meses que hemos compartido juntos te juro que todos los días ha sido una cosa nueva, es algo muy especial, es lo mejor lejos que me ha pasado en la vida.

 

¿Cómo fue el momento cuando supiste la noticia?

Justo me tocó hacer una gira para Casino Dreams y ese día se cumplían los quince días para poder hacerme el test de embarazo y estaba sola en Valdivia. Me pasó algo muy lindo, porque cuando yo aterricé en Valdivia se acercó una guagua y me abrazó las piernas y vino su mama y me pidió disculpas, que no sabía porque lo había hecho. Ahí dije para mis adentros “bueno, capaz que él cachó que estoy embarazada”. Entonces llegué a comprarme el test y ahí me di cuenta que estaba embarazada. Vi las dos rayitas y dije “aah” solo para mí y no podía gritarlo, no podía decírselo a nadie, me puse a dar brinquitos. A la que llame fue a mi ginecóloga, pero a mi marido no. Me quise a aguantar para contárselo en persona. En Punta Arenas compré un pingüinito y atrás le pegué el test. Cuando volví, se lo di, lo vio y fue la locura máxima, pero muy restringida porque si uno lo pierde, al final sufre todo el mundo.

 ¿Cómo fue la espera?

Los primeros tres meses fueron eternos porque quería proteger mi embarazo y no se lo podía contar a nadie. Yo iba al canal, trabajaba y me volvía a acostar a la casa. Pasé los primeros meses cuidándome mucho, leyendo una aplicación e informándome paso a paso como iba mi embrión, como estaba mi hijo, e imaginándomelo como quería que fuera física y emocionalmente. Fue un proceso bien bonito y expectante, no exento de miedos, porque con los hijos también nacen los miedos. Y ya cuando empezó a salir mi pancita yo estaba chocha, muchas veces las mujeres no quieren que se les salga la panza. Pero yo no, al contrario, quería verme panzona. Desde el día uno que estaba embarazada, yo ya echaba mi guata para afuera. Bueno y después cuando empezó a moverse, cuando empecé a sentirlo, es una cosa indescriptible. Suena cliché, pero uno no es capaz de explicarlo. Sobre todo porque deseaba mucho ser mamá e incluso se me pasó la idea de no poder serlo. De hecho fue mi mayor miedo desde chica. Entonces fue muy loco que cuando uno tiene mucho miedo a algo puede terminar creándolo porque ni yo ni mi marido teníamos alguna enfermedad que impidiera que yo fuera madre.

Y ya cuando empezó a salir mi pancita yo estaba chocha, muchas veces las mujeres no quieren que se les salga la panza. Pero yo no, al contrario, quería verme panzona. Desde el día uno que estaba embarazada, yo ya echaba mi guata para afuera. Bueno y después cuando empezó a moverse, cuando empecé a sentirlo, es una cosa indescriptible

 

¿Qué es lo que más recuerdas como positivo de tu embarazo?

Estaba tan feliz de estar embarazada que las náuseas, el reflujo, todo lo negativo del embarazo yo lo agradecía porque significaba que yo también iba a ser mamá. Entonces ya el solo hecho de poder ser madre anulaba todo lo negativo.

¿Hubo algún contratiempo durante tu embarazo o el parto?

Sentí náuseas, tuve reflujo, se me hincharon mucho los pies, las manos, la cara, y me dolían mucho las articulaciones. Yo creo que fue por un tema de edad. Y bueno nunca más dormí profundamente, hasta el día de hoy que no llego al estado REM, me quedo ahí.

Al igual que Mey, para muchas mujeres los ciclos de sueño en el post-parto es un tema complicado. La falta de sueño se puede atribuir a muchas causas; la adaptación a los ciclos del hijo, el descenso hormonal y el sentimiento de responsabilidad sumado al desgaste físico tras el parto, que toma meses antes de poder recuperarse.

Además del sueño, las mujeres que son madres después de los 35 pueden sufrir mayores complicaciones que una futura madre que queda embarazada a fines de sus ’20 y principio de sus ’30.  A los 35 la fertilidad comienza a desacelerarse y la hinchazón de manos y pies en las mujeres se debe a que en el embarazo se retiene mucho líquido. Con respecto al dolor de las articulaciones, para tranquilidad de nuestras lectoras, no es algo que se dé en todas las mujeres, según indican desde la Clínica Alemana, ya que cada mujer puede tener dolores o complicaciones distintas de acuerdo a su edad, genética y estado del bebé. 

Durante el embarazo. ¿De dónde sacabas información?

Me lo leí todo, busqué muchos videos en Youtube en cuanto a los embriones y su desarrollo. Después me bajé una aplicación que se llama Babycenter que te dice paso a paso en qué va tu embarazo, qué vas a sentir, qué debes comer, etc. En todo eso fui muy matea. Nunca estudié tanto algo como el embarazo (risas).

 ¿Recibiste consejos de alguien? En caso de que haya sido así, ¿cuál es el que más rescatas?

Cuando una está embarazada recibe consejos de todo el mundo. Los tomé todos y adapté los que yo creía que eran necesarios. Pasa algo que naturalmente uno sabe qué es lo que necesita tu guagua. Es algo que no te lo puedo explicar. El mejor consejo que recibí fue el de una matrona. Porque mi mayor miedo cuando ya estaba embarazada era no poder amamantar a mi hijo. Hay muchos mitos sobre mujeres que no son buenas para dar leche. Y ella me dijo que lo único que gatilla que una no puedas amamantar a su hijo es ponerlo incorrectamente. Si tú pones bien a tu hijo desde el principio tu cuerpo va a generar la leche necesaria. Y lo importante es no desistir con respecto a la lactancia porque está demostradísimo que tiene múltiples beneficios. Los niños son más sanos, se desarrollan mucho más rápido. Yo di mucha leche, me sacaba, le daba, la guardaba. Ese consejo me funcionó increíble. Le dejé de dar a los 9 meses porque él ya no quería leche durante el día y me podía provocar una mastitis.

 La mastitis se produce cuando entra un germen a través de las heridas que se producen durante la lactancia. Esto provoca una infección mamaria pues la leche es un medio muy bueno para el cultivo de bacterias. En ese caso existe un tratamiento con antibióticos especial para la mamá.

 ¿Qué enseñanza tomas o tomarías de tu propia madre?

Por una extraña razón cuando tienes a tu hijo te recuerda a tu mamá. Sabes el esfuerzo, la dedicación, el amor que despierta en ti. Ahora entiendo por qué decía que no a algunas cosas. Uno la considera más. Es bien lindo lo que se produce.

 ¿Qué es lo más difícil de ser una mama primeriza?

Dejarlo. Dejarlo en la casa, venir a trabajar. Por ejemplo, sentir lo que es un terremoto lejos de tu hijo es terrible. Lo viví aquí en el canal y el padre no tenía batería en el celular, fue muy complicado. Eso es lo más difícil, alejarme de él, aunque sea por unas horas, es difícil.

 Cómo fue el momento en que nació ¿Qué sentiste cuando te pasaron a Nico?

Agradecimiento. Lo primero que hice fue agradecer a mi doctor, a mi marido, a mi mamá, a Dios, a Alá, al universo, a las energías, a todo lo existente en ese minuto por haberlo logrado, por tener a mi hijo.

¿Fue natural o por cesárea?

Yo me preparé para un parto natural pero a las 40 semanas no tenía contracciones y cuando me hicieron tacto se dieron cuenta que mi hijo estaba cefálico pero no estaba encajando en el canal del parto y por eso no tenía contracciones. Me tuvieron que hacer cesárea. Y eso fue lo más desagradable. Yo no quería cesárea, quería sentir lo que era parir, quería tener al Nico y estar al tiro en condiciones de poder agarrarlo y moverme. La cesárea es una intervención tan fuerte que estuve como 3 días con harto dolor. Yo creo que como le hice mucho rechazo mentalmente, resultó peor.

 ¿La recomendarías?

 Yo no recomiendo las cesáreas innecesarias. En el caso mío era necesario. Pero programarla para decir qué día quieres que nazca tu hijo, la hora, y no. Yo siento que ahí quiebras una energía natural de la vida. Yo creo que las guaguas tienen que nacer ojalá la forma más natural posible porque hay un apego inmediato. Hay una cosa muy linda del parto natural, es muy decidor. Y lo otro es que al rato estas de nuevo bien para estar con tu hijo. Yo con cesárea lo pase bastante mal. Ojala las mujeres optaran por parto natural.

 Yo no recomiendo las cesáreas innecesarias. En el caso mío era necesario. Pero programarla para decir qué día quieres que nazca tu hijo, la hora, y no. Yo siento que ahí quiebras una energía natural de la vida. Yo creo que las guaguas tienen que nacer ojalá la forma más natural posible porque hay un apego inmediato.

 

 ¿Tienes algún modelo de madre a seguir?

Tengo un modelo, es mi hermana Odelis Carmona que tiene dos niñitas. Las ha criado de una manera maravillosa. Son cariñosas, educadas, inteligentes, trabajadoras, deportistas, dulces. La veo a ella y veo como ella trata a sus hijos y digo: “ese es mi modelo a seguir”.

 ¿Qué tipo de madre quieres ser relajada, estricta, conservadora, liberal? ¿cómo te imaginas en el futuro?

Yo creo que voy a tener un porcentaje de todo. Porque yo pensé que no iba a ser aprensiva y ahora soy muy aprensiva. El Nico llora y a mí se me para el alma, es algo que no puedo evitarlo, esté con quien esté. Lo tengo que agarrar y pegarlo a mí pensando que, en el solo hecho de pegarlo a mí, se le va a quitar el dolor o cualquier cosa. Me asusta eso, yo creo que con el tiempo voy a ir relajándome. Creo que voy a tener de todo. Estricta también porque el papá también es súper consentidor. Yo creo que tiene que haber un justo equilibrio en todas las cosas.

 Tú haces harto ejercicio. ¿Durante el embarazo seguiste haciendo? ¿Qué cosas?

Los primeros tres meses no hice porque no se debe. Después volví al gimnasio, nadaba, hacia pesas, bailé también durante todo mi embarazo. Por eso espero que mi hijo salga bueno para el baile (risas). Algo que me hubiera encantado hacer es el yoga bikram, yo hacía ese yoga antes de mi embarazo, pero mi doctora no me dejó volver.

¿Cambió tu rutina de ejercicio tras haber tenido a Nico? ¿En qué?

Después de tener al Nico, cambió mucho por los tiempos. Antes yo me podía pasar 3 horas en el gimnasio, ahora voy a un lugar especial (efitness) donde entreno 20 minutos a través de electro estimulación. Ahora ya me olvide de nadar porque uno con una guagua chica no puedo pasar más tiempo lejos y por eso voy a esto que es cortito. Los miércoles me voy a bailar dos horas, es el día que me agarró para mí y el papá tiene que quedarse con el Nico regaloneando y todo. Hago full dance dos horas y quemo las calorías para bajar de peso. Llegó y el Nico ya me está estirando los brazos llorando porque ha pasado mucho tiempo sin verme, entonces eso igual te da cargo de conciencia.

¿Te preocupó volver a tu peso?

Me preocupó porque estaba bastante hinchadita. Pero ya no, tengo la panza que tengo que tener porque tuve una guagua. Y si mi cuerpo cambió, tenía que cambiar. Mi ego no es mayor a la felicidad que yo siento por mi guagua. Además, mientras mi marido esté conforme, lo que piensen los demás no me importa. Las prioridades aquí cambian.

 Con la llegada de Nico, ¿en qué ha cambiado tu rutina? ¿Qué cosas hechas de menos o has sacrificado por tu hijo?

 Sacrificar nada. No hay nada que me guste más que estar con él. Pero han cambiado los tiempos para estar con amigas, salir a carretear, ir al gimnasio, bailar. Pero, ¿Sabes qué? Es una etapa y crecen tan rápidos que si no aprovechas ahora después ya fue. Mi hijo ahora duerme entremedio de nosotros dos y mucha gente me dice “¿y la pareja?”  La pareja puede esperar, mi hijo va a crecer y después no va a querer dormir con nosotros.

 ¿Te tomaste todo el post natal?

 Al mes de tener al Nico estaba trabajando. Se me presentó una oportunidad muy buena aquí en La Red, de conducir un programa dirigido a las mujeres. Por temas económicos del canal el programa no pudo seguir, pero fue un desafío muy lindo. ¿No viste que dicen que los hijos vienen con marraqueta? Bueno, Nico me había traído una panadería completa. En el camino se deshizo la panadería pero me quedé con unas tortas que están bien buenas (risas).

 ¿Te costó tomar la decisión de trabajar?

Si. Lo conversé con mi mamá, con mi marido, lo analicé bien. Producto que no era tanto el tiempo, acepté. También hace bien para extrañarlo, llegar feliz a verlo, pero cada vez cuesta más porque cuando es chiquitito no cacha pero ahora que le da mamitis me extraña.

 ¿Recuerdas algún momento de miedo, ansiedad, o angustia durante el embarazo?

 Sí, los tres primeros meses cuando el embarazo no es totalmente seguro uno tiene muchos miedos, angustia, inseguridad. Ahí bueno hay que conectarse con el lado positivo.

 ¿Qué les dirías a otras mamas que están esperando su primer hijo?

A las que están esperando a su guagua que disfruten cada minuto del embarazo. Porque cuando estas embarazada sabes que tu hijo esta alimentado, a temperatura ideal, está en tu guatita, está seguro y está contigo. Pero cuando sale de tu guata extrañas mucho el saber cómo esta, si estará bien cuidado, y como que ya no es todo tuyo. Cuando está en tu guatita uno tiene que disfrutarlo mucho, cada instancia porque pasa muy rápido. Lo ideal es no ponerse nerviosa, ansiosa de que nazca rápido, no. Todo a su tiempo, disfrutar cada mes que están viviendo. Y las que quieren ser madres y no lo han logrado que no bajen los brazos, que busquen todas las alternativas para quedar embarazadas. Lo que a mí me funcionó mucho fue la acupuntura con Guacolda. Ella me preparó el útero para cuando me iban a implantar el embrión. A muchas de las mujeres que yo le he enviado han quedado embarazadas incluso sin tratamiento. Las mujeres pueden ser infértiles por estrés o mala alimentación. Ella te alinea todos los campos energéticos y ve qué es lo que está fallando. Además que es matrona y estudio acupuntura en la China justamente para la fertilidad.

A las que están esperando a su guagua que disfruten cada minuto del embarazo. Porque cuando estas embarazada sabes que tu hijo esta alimentado, a temperatura ideal, está en tu guatita, está seguro y está contigo. Pero cuando sale de tu guata extrañas mucho el saber cómo esta, si estará bien cuidado, y como que ya no es todo tuyo

 

¿Cómo se dividen las responsabilidades con tu marido?

Trato de darle el 50% (risas)  pero yo creo que está en el 30%- 35%. Yo hago que lleve al Nico al pediatra, a comprar zapatos, la leche, que le dé la comida, que lo mude, que lo haga dormir. Trato de hacer que él haga todo lo que yo hago con el Nico porque, en el fondo el lazo de madre-hijo es indiscutible, pero el resto de los lazos y el apego necesita de contacto, de estímulo constante. Yo no quiero que Nico sienta una diferencia entre padre y madre cosa que si el día de mañana, que Dios no lo quiera yo no estoy, mi marido y él tengan un apego bastante fuerte.

 ¿Cuál es el momento del día que más aprecias con tu hijo?

El despertar. Tan rico, tan regalón y sonriente. Despierto y le digo: “Ay mi beautiful baby boy” y sonríe, está con sus ojitos hinchados, como sin fuerza y va, cae arriba de mí, eso me mata. Y a la hora de dormir también. Necesita que estemos los dos en la cama, al padre le pasa una mano y pone su cabeza en mi pecho. Además que va a ser un gato igual que el padre y que yo, necesita mucho del tacto y cariño.

¿Piensas tener más hijos a futuro? ¿Cuántos?

Me gustaría, pero también me gustaría disfrutar al Nico en todo su esplendor. Porque si tengo otra guagua ahora, sería dividirme en dos y ahora quiero estar ahí con él disfrutarlo y gozarlo. Más adelante si dios quiere y el cuerpo lo permite.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *