Vivir sin agua

Desde 2007 Chile sufre una sequía que ha llegado a niveles severos con zonas que han sufrido su verano más seco en 50 años. En ese año la falta de lluvias significó sólo el inicio de una crisis hídrica que se presentó en nuestro país. En la actualidad, existen personas que no accederían a ningún tipo de agua si no es por el vehículo que transporta diez mil litros de agua en la comuna de Petorca. Hoy en la Comisión de Agricultura, Silvicultura y Desarrollo Rural del Congreso se comienzan a revisar las modificaciones del Código de Aguas que se discutieron en la comisión hídrica y desertificación.

Estephanie Peñaloza.

El chofer del camión aljibe, Jaime Paredes, está de pie junto a su vehículo a un costado de la Municipalidad de Petorca, comuna que pertenece a la región de Valparaíso. Cerca de las nueve de la mañana espera a su ayudante, José Alfaro para partir el recorrido. Todos los días comienzan su viaje a dos horas y media de Santiago para entregar agua en una de las zonas con mayor escasez hídrica del país y  donde existen muchas familias que viven gracias al recurso hídrico que ellos les entregan.

La labor que realiza Jaime y José entregando agua también se realiza en 534 comunas, según el catastro del ministerio de Obras Públicas. Esto se produce por la seguía que ha sufrido el país en los últimos siete años y que afecta a más de 600 mil personas.

Los territorios más perjudicados son las regiones de Atacama, Coquimbo y Valparaíso. En estas zonas  en las que las estaciones presentan una precipitación anual que ha estado por debajo de lo normal. La magnitud de déficit en esta zona es superior a un 10%.

En la información corporativa de la Dirección General de Aguas (DGA) dice que en la zona centro-norte del país la escasez hídrica se manifiesta de una manera más visible al comprobar que los embalses Santa Juana, Paloma, Puclaro, Recoleta, Cogoti, Aromos y Peñuelas están prácticamente sin agua.

El Maule, Bíobío y La Araucanía en los últimos tres años han tenido los índices de sequía más alto de los últimos 50 años: tienen un déficit del 92% en las precipitaciones, según el informe de coyuntura agroclimática de febrero de 2015.

Es jueves y ese es el día en que en Petorca se entrega agua en la localidad de Las Palmas durante la mañana. Jaime enciende el motor y cruza la plaza de la comuna. Es el centro de la localidad desde donde parte el camión.

Al iniciar el recorrido, el sector está lleno de maleza efecto de la última lluvia que cayó en los meses de julio y agosto que alcanzó los 107 milímetros de agua caída. Muchas de estas casas tienen agua de pozo que no es potable. En muchas viviendas no les alcanza ni siquiera para regar sus huertos.

El camión se demora una hora en llegar desde la plaza de la comuna a repartir agua a la primera casa en Las Palmas. Cada hogar tiene un estanque con capacidad para 500 litros. Pero los hogares no son todos iguales.

El Banco Mundial estima que una persona como mínimo necesita 20 litros de agua diarios para subsistir. En Chile este mínimo no siempre se logra. Según el Banco Mundial un uno por ciento del total de personas vive sin agua potable y esto se ha acrecentado con la escasez hídrica que vive el país desde el 2007 hasta la fecha.

 

Camión Aljibe

Al llegar a las Palmas, al costado del camino, Januario Ortiz espera el camión y saluda a Jaime con entusiasmo. Él sabe a qué hora llega el agua  y los va a recibir.

Januario vive en una media-agua en una zona que denominó “en la montaña” porque es la última casa del camino en las Palmas. El camión no llevaba agua a su casa aquel día, pero lo siguió en su recorrido mientras fumaba sus cigarrillos.  En su vivienda sólo habita él y la sequía le afectó directamente. “En estos años yo no he trabajado, mire mis manos ya parecen de señorita porque no hay agua”, dice mirándolas.  Llegó a Petorca para trabajar en el oro, pero luego de la época dorada se dedicó a recoger cultivo. “Cuando llega el camión aljibe puedo subsistir y tener una vida más normal. A mí el agua me sirve para tomar y para regar los cuatro paltos que tengo”, agrega.

Según un informe de la situación hídrica realizado por la Sociedad Agrícola del Norte en el trimestre móvil enero-marzo de 2007 hubo 59.040 empleos en la región de Coquimbo, en igual lapso de 2014 llegaban a solo 44.280. Que representa una baja de un 25%.

 

La crisis hídrica

Las regiones pasan a tener una crisis hídrica cuando la carencia de agua alcanza el 30%, según Paula Aldunce, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2)

Aldunce agrega que “La sequía actual es la más extensa que se ha registrado en la historia del Chile desde que se tiene datos sobre la precipitación”.

Anteriormente fue en el periodo de 1966 a 1969 y el 59% de las estaciones tuvieron una escasez  de agua. En 2015 las estaciones que alcanzaron dicho déficit alcanzaron el 71%.

Jaime dice que en los años más críticos de la sequía se encontraba con familias enteras que se paraban frente al camión. “Querían que les dejara más agua, porque no les alcanzaba. En una casa con seis personas que tenían niños, el agua que suministrábamos no cubría la necesidad que tenían”, cuenta Jaime. Para él ceder ante las peticiones significaba que tenía que ir nuevamente hacia la localidad para llenar los estanques de la gente, lo que impedía que fuera a otra comunidad y dejaba a otras personas sin agua.

Luis Salazar, meteorólogo del Centro de Meteorología de Chile, dice que esta escasez se presenta como una manifestación del cambio climático. “Muchos piensan que las precipitaciones se manifestaron esta año, gracias al fenómenos del Niño, solucionan el problema, sin embargo los déficit siguen existiendo” comenta.

“No todo el mundo tiene claro que este es un problema real”, expresó Paula Aldunce. Las consecuencias de la crisis hídrica, según el centro de Ciencia del Clima y Resiliencia, podrían haber sido 25% menos severa si el cambio climático no existiera.

Sequía en Petorca

En 2009, en Petorca, los primeros camiones empezaron a repartir agua, porque los pozos se estaban secando. “Luego de esto, se inició lo peor. El año siguiente fue catastrófico y tenía que repartir agua casa por casa, porque no había nada habilitado para distribuir el agua. Luego la municipalidad compró camiones con un estanque con capacidad para diez mil litros y se pudo dejar este recurso familia por familia de manera más ordenada”, cuenta Jaime.

La jornada laboral para Jaime comenzaba todos los días a las ocho de la mañana y terminaba a las diez de la noche. “Ni siquiera tenía un ayudante y había que repartir agua de lunes a domingo. Si un día no salía con el camión, la gente se quedaba sin agua. Fueron días muy duros para todos los que no tuvieron agua”, dice Jaime

La Presidenta Michelle Bachelet en su discurso de 24 de mayo de 2015 anunció el Plan Nacional para la Sequía.En el proyecto se reconoce la escasez de agua en la agricultura, la ganadería, y sobre todo en el consumo humano. Además precisó que esto ha impactado a las personas en los empleos, en la producción de cultivos y la producción de forraje para alimentar su ganado.

El Plan Nacional tiene objetivos de corto plazo, en donde se encuentra el abastecimiento con camiones aljibe, instalación de geo-membranas y de 6 mil 500 sistemas de captación de aguas lluvias para domicilios.

A mediano plazo se busca la ejecución de plantas micro-desaladoras y construcción de pequeños embalses. En el largo plazo se apuntan a resolver el problema de la escasez con soluciones como las plantas desaladoras y la construcción de 19 grandes embalses hasta el año 2024.

 


 

Entrevista a Rodrigo Sanchez, alcalde de La Ligua, frente a las medidas a largo plazo que se han instalado en su localidad.


 

Reinaldo Ruiz, delegado de recursos hídricos del Gobierno, dice que esta sequía se dio por una falta de precipitaciones, pero también por la prolongación de los meses de verano. Este tuvo mayor intensidad en la región de La Araucanía, donde en el verano no llovió desde Octubre hasta Abril.

Luis Martínez, director de la Escuela Benancio Pérez G-26, dice que para él la situación de la falta de agua es compleja. “El camión viene una vez a la semana, y como somos un colegio, nos dejan dos mil litros. Hasta el momento nos ha alcanzado el agua, sin embargo, el año pasado se incluyó en nuestra escuela un jardín infantil, por lo que hay más niños”, dice Martínez. En las salas de clase, el director dispone un bidón con agua de 20 litros. Él compra el agua para que sus alumnos tomen cuando la  necesiten.

En 2015 desde el Gobierno se anunciaron más de 24 mil millones de pesos otorgados a distintos ministerios con el objetivo de, recuperar tranques, acumular agua, cosechar aguas lluvias y también para la

Para Aldunce esta medida llega de forma tardía, ya que los agricultores que no tuvieron acceso al agua en todos estos años, ya perdieron los árboles frutales que les servían para subsistir. Según la Sociedad Agrícola del Norte durante los años la falta de agua ha significado la pérdida del 60% de la superficie bajo riego.

Reinaldo Ruiz explica que una de las finalidades del Gobierno es reemplazar los camiones aljibe, porque no son una solución definitiva y es un gasto muy alto. En 2010 se gastaron mil millones de pesos en todo el país y sólo el año pasado se gastaron más de 35 mil millones, según Ruiz y agrega que “Nadie piensa que es razonable”.

Según la Dirección General de Aguas sólo en la cuarta y la quinta región se han suministrado 42 camiones aljibe para abastecer a 427 localidades financiados por el presupuesto de emergencia de la Onemi,

Además, según esta misma institución, en la región de La Araucanía en ciudades como Lumaco, Ercilla o Cholchol se han entregado 32 automóviles de emergencia, que proveen agua a 28 comunas.

En las zonas más críticas, el dinero se divide entre la Onemi y las municipalidades: la primera financia el camión, el agua junto con el combustible, y la segunda entidad se encarga del chofer y las necesidades que se presenten.

Según un estudio de Quiroz  amp; Asociados la sequía se traducirá en un déficit de agua potable de 94% a 2030 y de 191% a 2041.

Agua rural

Una de las soluciones que presentó el Estado en 1960 para administrar el agua potable rural que representa el 94% de la población fue el Agua Potable Rural (APR), llamado así por la Oficina de Saneamiento Rural del ministerio de Salud en 1790.

Los APR funcionan gracias al aporte del Estado, que entrega un presupuesto para la infraestructura. La administración de los comités que están a cargo de las comunidades. También se responsabilizan por tener una junta de vigilancia y son los mismos trabajadores los que llevan adelante la labor de administrar el agua. Estos comités integran a más de dos millones de personas en todo el país y actualmente este sistema no tiene regulación.

Desde la Dirección General de Aguas (DGA), perteneciente al ministerio de Obras Públicas, dicen que en la actualidad las APR tienen prioridad en cuanto al financiamiento del Estado para construir sus obras.

Para Reinaldo Ruiz esta es la mejor solución para que las localidades rurales puedan acceder al agua, porque las empresas privadas nunca entrarán a suministrar a los hogares que se encuentran apartados. El Estado ha multiplicado este proyecto, dice Ruiz.

María Araya vive en Manuel Montt, una localidad de la comuna de Petorca, en un terreno que aún no accede a un APR. “Nos organizamos, pero no nos dieron el proyecto para formar un comité”, dice María.

Ella es una de las personas que no le alcanza el agua. En su casa viven cinco integrantes y a pesar de tratar de economizar lo que más puede, reutilizando el recurso para más de una actividad, el recurso muchas veces no da abasto. “Cuando quedo sin agua tengo que pedirle a mi vecina, porque yo tengo un estanque de 200 litros que me sirve para tomar y cocinar”, cuenta.

A María le llega agua desde Paraíso Perdido, localidad vecina de Manuel Montt dentro de la comuna de Petorca, pero es irregular. “No siempre puedo contar con esa agua”. Su casa tiene un jardín con flores rosadas, amarillas, rojas y comenta que sólo las puede mantener con el agua que lava la loza o con la que le sobra al lavar la ropa. En momentos más críticos, María ha pensado en irse de su casa. “En plena sequía habían más personas en la casa y el estanque era el mismo”, cuenta. Cuando están en esa situación, el baño se puede limpiar sólo una vez por semana y se tienen que duchar con un tarro.

estanque 500 litros

Las APR necesitan que los asentamientos territoriales estén cercanos. Sin embargo, Ruiz dice que “muchos vecinos de las comunidades rurales quieren tener una red de agua potable, pero no quieren pagar por ella”. Con el sistema de APR los vecinos tienen que pagar entre dos mil y cuatro mil pesos mensuales para la mantención. Es por esto que el gobierno financia la obra, pero no su funcionamiento, comenta.

En las localidades en donde las casas no están cercanas, se construye una torre de estanque y la gente debe concurrir al lugar para extraer el agua.

Para Jaime Paredes, las APR han sido de gran ayuda para su trabajo. Desde que se empezaron a masificar en la provincia de Petorca se puede realizar un trabajo más eficiente. Se llena con el camión aljibe una torre que abarca a muchas viviendas y no hay que ir casa por casa.

“En algunos domicilios, uno llega y no hay nadie, pero hay que pasarse por arriba de las puertas para llenar el estanque. Si nos vamos sin llenar ese recipiente la gente se queda sin agua por toda una semana y eso no lo podemos hacer”, dice Jaime.

Regulación

.Para  la diputada Denise Pascal (PS), que integra la Comisión de Agricultura, Silvicultura y Desarrollo Rural, el actual Código de Aguas “incrementa la desigualdad en el acceso al agua”.


 

Audio de la entrevista a Denise Pascal:

 


 

En el boletín N°7543-12 dice que el primer problema de la legislación es la falta de equidad en el acceso y la sustentabilidad ambiental que enfrenta la gestión del recurso.

Las consecuencias que tiene son el incremento de conflictos por el agua; problemas de acceso y abastecimiento; escasez hídrica y la extracción ilegal; un sobre otorgamiento de derechos de aprovechamiento de aguas, entre otras que establece el boletín.

Este Código es el que se estableció en 1981 y entregó el dominio sobre el agua a privados, a través de derechos de aprovechamiento del recurso, cedido de manera gratuita, ilimitada y a perpetuidad.

“Dicho código se apoya en un sistema de derechos de aprovechamiento del agua muy sólidos, en una regulación por parte del Estado muy limitada y en un fuerte rol del poder judicial como ámbito para resolución de disputas y para el cumplimiento de las decisiones de gestión”, según el estudio para el mejoramiento del marco institucional para la gestión de agua en el informe del Banco Mundial en 2013.

El agua para consumo humano no está garantizada. En la actualidad los mayores consumidores de agua son la agricultura con 73%, seguido por la industria 12%, minería 9% y luego el sector sanitario 6%.

Estos datos toman como referencia los derechos al agua consuntivos, que  corresponden al agua que no se devuelve a su fuente natural, como sí lo hacen  sectores como el hidroeléctrico, el acuícola y el recreacional.

De acuerdo con Manuel Mundana, dirigente de la cuarta región por el derecho al agua potable, el Código de Aguas ha desencadenado el problema de escasez queactual. “Se le ha entregado el agua en manos de unas pocas personas y explotan el recurso hasta agotarlo”, afirma.

Gloria Alvarado, presidenta de la Federación Nacional de Agua Potable Rural (Fenapru), dice que el problema es que no hay prioridad en el consumo humano en el Código. Este en cambio “permitió la privatización, separó el agua de la tierra y entregó derechos de agua a destajo”, agrega Alvarado.

Las cifras de la sequía

 

Situación Actual

El Gobierno ha enviado un proyecto para cambiar el Código de Agua vigente, el cual ingresó a la Comisión de Recursos Hídricos y Desertificación. Ha entrado al Congreso con el objetivo principal de que el agua tenga prioridad para consumo humano.

Actualmente el proyecto entró en la Comisión de Agricultura, Silvicultura y Desarrollo Rural  en donde están escuchando a los distintos actores que tengan intereses en el Código de Aguas. El proyecto ingresó a la primera comisión el 1 de abril de 2013, donde se buscaba dicha reforma.

El Código de Aguas facilita que los usos de agua potable sean, de forma transitoria, de doce litros por segundo en una regulación normal. Lo que busca la nueva legislación es que ante una catástrofe o emergencia nacional el Estado tenga la potestad de extraer recursos de agua a las empresas.

Para el Director General de Agua, Carlos Estévez, el hecho de que todavía se estén abasteciendo comunidades con camiones aljibes, es justamente lo que desencadenó el planteamiento de una reforma. “No es moral que haya gente sin acceso al agua”, asegura Estévez y agrega que este es diagnóstico desde el ministerio de Obras Públicas.

El Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales que se emitió en 2002, se reconoce el derecho al agua como una categoría de las garantías indispensables para asegurar un nivel de vida adecuado, en particular, porque es una de las condiciones fundamentales para la supervivencia.

Dados estos antecedentes se formó una moción parlamentaria en 2012 integrada por los diputados Alejandra Sepúlveda (Independiente), Andrea Molina (UDI), Enrique Accorsi (PPD), Alfonso de Urresti (PS), Enrique Jaramillo (PPD), Roberto León (DC), Fernando Meza (PRSD), Leopoldo Pérez (RN), Guillermo Teillier (PC), y Patricio Vallespín (DC) que reforma el Código de Aguas. En 2014 se transformó en una indicación sustituida y el gobierno ha construido a través de esto.

Ruiz dice que frente a determinadas circunstancias, el Gobierno puede intervenir para establecer cuotas o asignar el uso de agua dependiendo de la circunstancia. “Si en una cuenca se detecta que hay insuficiencia del recurso hídrico, porque los regates se están llevando todo, la autoridad a cargo de la DGA podría intervenir y reasignar la distribución”, dice.

Esta medida se hará con consideraciones ambientales y con un caudal ecológico que no sólo beneficiaría al consumo humano, dice Ruiz. Agrega que hay propietarios que no quieren que les expropien el agua que le ha entregado. “Como si el agua fuera de ellos”, comenta.

Para Jaime Paredes ésta también es otra de las razones que tienen a Petorca sin agua, aparte de la sequía. “Aquí en el año 2000 comenzaron a plantar y muchos compraron tierras, pero cultivaron paltos. Para tener un kilo de paltas en la mesa se necesitan mil litros de agua y en este sector no hay tanta agua”, dice Paredes.

Además agrega que en el sector se comenzaron a plantar cultivos en las faldas de los cerros. “La plantación en los cerros necesita agua todos los días, porque es más seco. En esta región se puede ver que todas las tierras eran agrícolas y ahora sólo se ve la tierra seca”, comenta Paredes.

Gloria Alvarado, la presidenta de Fenapru. Cree que las soluciones han sido tardías. “Creo que es mejor dejar de dar derechos de agua y salvar la cuenca. Siento que en Chile se proponen soluciones encima del problema, porque estas medidas se deberían haber tomado hace mucho tiempo. En nuestro país no existe una organización para focalizar los esfuerzos que se hacen y tampoco hay una entidad que fiscalice de manera eficiente el comportamiento de la usurpación del agua”,  manifiesta Alvarado.

Según los datos de la Dirección Nacional de Aguas, en 2015 se siguen entregando derechos al agua, incluso en las zonas con más crisis hídrica, según los documentos que entrega la página web de la institución.

Jaime Paredes junto a José Alfaro, luego de abastecer a ocho familias con agua y a una escuela, van nuevamente a la zona en donde cargan el camión. En medio de lo que fue una plantación de paltos se vislumbra una estructura en forma de arco de madera. Desde uno de sus costados cae una manguera con un chorro de agua abundante que llena el camión aljibe en quince minutos.

Luego de esto pueden seguir entregando agua a quienes no la tienen. “En la tarde terminamos el día yendo a Manuel Montt y A Paraíso Perdido”, comenta Jaime.

María Araya, espera que algún día el agua llegue a su casa de manera regular a través de un APR. Una de las injusticias que considera es que algunos de sus vecinos puedan tener abastecimiento del recurso hídrico y otros no.

Tabla porcentaje precipitaciones.