AMC Funk Foto: Felipe Lemunguir Sepúlveda ©

Por más de 20 años han hecho carrera en nuestro país bandas como Chancho en Piedra o Los Tetas. Sus canciones han acompañado a generaciones que hasta hoy llenan cualquier escenario donde vayan. Sin embargo, hay bandas emergentes que se están haciendo un camino a través del funk.


Nacido de una mezcla entre jazz y soul, en la década de 1960, el funk ha trascendido generaciones que abarcan desde James Brown hasta Bruno Mars. A pesar de sonar distinto en cada época, mantiene su esencia principal: que el público se mueva al ritmo de sus acordes.

Una de las características de este género es el rol que toman el bajo y la batería, creando ritmos enérgicos y que muchas veces van acompañados de saxos, trompetas y trombones.

Así, el funk actualmente converge en distintos ritmos como el rock, el reggae y el hip hop. Ejemplos de ello son, en la escena chilena, bandas como Chancho en Piedra, Los Tetas, Papanegro y De Kiruza, entre los más destacados. Sin embargo, actualmente hay decenas de bandas que están haciendo esta música y que poco a poco van creando una escena funk más grande.

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Gonzalo Cuadra Trompetista AMC Funk Foto: Eliana Alvarado
Gonzalo Cuadra, trompetista. AMC Funk
Foto: Eliana Alvarado

–El funk es un ritmo súper interesante, porque como es de origen negro tiene una riqueza rítmica tremenda y uno puede fusionarlo con lo que quiera, no tiene límites –dice Gonzalo Cuadra, trompetista de la banda AMC Funk.

Las influencias de estos grupos son claras: Miles Davis, George Clinton, Jamiroquai, Kool and the Gang, Bruno Mars, Red Hot Chili Peppers, entre otros. Esto se demuestra en que las canciones de las bandas se diferencian entre sí: algunas tienen tintes más rockeros, mientras que otras tienen elementos mucho más cargados al rap.

La diversidad de la música funk se refleja en la diversidad de sus músicos: estudian carreras totalmente distintas, como ingeniería comercial, cine, historia, kinesiología. Y, tienen distintos grupos favoritos como Pearl Jam o Nirvana.

La intención de hacer funk apunta en una misma dirección: hacer cosas nuevas en la música. Esto, a raíz de que las experiencias en bandas anteriores habían sido mayoritariamente con el rock.

–Todos partimos en distintas cosas, haciendo rap, rock, covers, pero todos nos hemos tenido que ir abriendo y nutriendo de cosas nuevas. Yo creo que nos acercamos más a este estilo porque lo podemos juntar todo, como que da cabida a hartos espacios que se pueden llenar con distintos recursos –comenta Javier Martínez, vocalista de Vendimia.

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Eran cerca de las 12 de la noche cuando salieron al escenario de La Batuta los diez músicos de AMC Funk. Unas 50 personas se acomodaron rápidamente frente al escenario para recibir la potencia y la energía del saxofón, la trompeta, el bajo y algunos scratchs del DJ. La gente se movió y siguió cada canción como si fuese una única noche. Así fue durante una hora hasta que la banda se tuvo que despedir, pero no sin antes prometer que pronto se volverían a encontrar.

Juan Águila Vocalista/Guitarrista Sputnik Foto: Felipe Lemunguir Sepúlveda
Juan Águila, vocalista y guitarrista. Sputnik
Foto: Felipe Lemunguir

Son distintos los escenarios que han acogido el funk: Club Chocolate, Amanda, Espacio Broadway, El Clan, universidades, el metro, ferias libres, la calle. Allí es donde se han generado lazos con la gente que los va a escuchar y que los ha retribuido con aplausos y muchas veces con dinero.

––Chimkowe era más chico que otros lados, entraban unas 100 personas, pero la sensación fue súper linda, porque había gente vendiendo stickers, comida, y salimos al escenario y vimos el auditorio lleno, aunque fuera casi una ilusión, con la gente apañando. Ahí cachamos que había un gran espacio que había que aprovechar –recuerda Juan Águila, vocalista y guitarrista de Sputnik.

Si hay algo que las bandas destacan, es la relación que generan con el público, porque en los lugares más pequeños la gente tiende a estar más cerca de los músicos. Así se genera una relación de complicidad en los bailes y los movimientos de cada uno, en donde el calor y el cariño fluyen entre el escenario y el público.

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Hace poco más de 20 años dos bandas icónicas de la música chilena acuñaban el término de “La familia chilenita del funk””: Chancho en Piedra y Los Tetas. Si bien ambas bandas coquetean con estilos diferentes, como el rock en el caso de los primeros y el hip hop los segundos, las dos comparten el funk. Su trayectoria se ha consolidado a nivel nacional y compartieron escenario en la versión 2015 de Lollapalooza. Sin embargo, el resto de las bandas ha tenido que superar dificultades. La más común: el dinero.

–Siempre estamos preocupados de la plata –comenta Diego Aránguiz, trompetista de Vendimia.”

–Otra cuestión difícil ha sido cachar cómo funciona la industria, lo que hemos aprendido ha sido a puros chascarros, pero todo el aprendizaje que tenemos nos va a servir en 5 o 10 años más. Es algo firme lo que estamos construyendo –agrega Pablo Morales, baterista de Vendimia.

Pablo Morales, baterista. Vendimia
Foto: Felipe Lemunguir

Vicente Espinoza, bajista de Sputnik, menciona que la diversidad de carreras que estudian los integrantes –todos entre 19 y 21 años– hace que todos tengan tiempos y ritmos de vida distintos, lo que hizo que muchas veces vieran a la banda como un hobbie, sin embargo, dejaron atrás esa mirada y ahora lo ven de manera más profesional. Algo que muchas veces es compartido por los músicos, pero que en estas bandas trasciende la mera entretención.

–Es difícil coordinar los tiempos, más siendo varias personas, a veces cuesta coordinarlos a todos, cuesta que lleguen a probar sonido, pero ese es el desafío de la música, si fuera fácil todo el mundo se dedicaría porque es entretenidísimo. La idea es sortear estos desafíos y llegar a buen puerto, esa es la gracia –comenta Gonzalo, de AMC Funk.”

Mientras Erasmo Collao y Pablo Morales colocan una tela sobre la pared, el resto de Vendimia acomoda los instrumentos para el ensayo de mitad de semana. Pese a que no tienen tocata para ese fin de semana, se reúnen a tocar dos veces a la semana con el fin de mejorar la calidad de las interpretaciones y, como ellos dicen, aprenderse bien las canciones para lo que será la celebración de su segundo cumpleaños. Sin embargo, para esta ocasión solo ensayarán algunos músicos, lo que no impedirá que el sonido del saxofón, la trompeta, el trombón, el teclado y la batería haga vibrar una de las tantas salas del edificio ubicado en la calle Vergara con Sazie.

– Igual ensayar acá es llegar a las 11 o las 12pm a la casa. Es cansador –dice Pablo ya sentado sobre un amplificador.

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Debido a la mezcla de géneros en el funk, muchas bandas han llegado a él por casualidad. Una competencia de colegio, proyectos de verano, probar estilos distintos, han sido razones para que estos músicos definan su camino. Por otro lado, aseguran que la mayoría de las bandas incursiona en el rock y el indie y no logran diferenciarse las unas de las otras, por lo que el desafío de encontrar un sello propio se convierte en un desafío con el pasar del tiempo.

Precisamente el funk es un estilo que se ha mantenido, salvo excepciones, en una esfera cultural más apartada de lo popular. Sin embargo, existe un pequeño debate en torno a la existencia de un movimiento funk en Chile, a niveles como el hip hop o el punk, que son visiblemente más reconocibles en las ropas anchas de los primeros, o las chaquetas con tachas y pelos de colores de los segundos.

– Nos hemos dado cuenta de que hay una movida funk, que descubrimos hace muy poco. Hay fiestas como “Genius of Funk”, en donde la gente va a escuchar y bailar funk. Por otro lado, cuando vino Maceo Parker, que es un exponente gigante del funk, saxofonista de James Brown, el lugar estaba llenísimo. Yo creo que existe una pasión de escuchar funk –dice Gonzalo Cuadra, de AMC Funk.”

Sin embargo, los músicos de Vendimia aún creen que se está armando, pese a que las bandas constantemente se apoyan entre sí y se invitan a armar tocatas juntas. Por otro lado, Vicente, de Sputnik, apela a que el funk no tiene una cara definida y que es eso precisamente lo que le da la gracia, ya que en esta música todos son bienvenidos, sin importar la ropa, o la desnudez como lo hicieron muchas veces los Red Hot Chili Peppers.

Los objetivos que comparten estas bandas son entregar alegría, el mejor sonido posible a la gente, hacer que el público se mueva con las canciones, pero insistentemente la idea es hacer buena música. Y en esa movida están muchas bandas al igual que Vendimia, Sputnik y AMC Funk, como Dulce Margot, Dr. Groove, Caraba Funk, Negros de Harvar, entre otras. La idea es agrandar la “Familia chilenita del funk”.


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