Entrevistas

Spencer Tunick: “Mi trabajo en Chile fue como un catalizador para enviar un mensaje ”

La única persona que ha logrado reunir a más de 4 mil personas desnudas en el Parque Forestal conmemora 15 años desde que su obra generó polémica, diálogo y liberación.

Su obra ha sido motivo de debate y admiración. El cuerpo humano, despojado de cualquier vestimenta, es su principal herramienta para crear retratos en los que se observan poses, colores y panoramas que al unísono reúnen a personas dispuestas a manifestar un mensaje.

Hace dos semanas el fotógrafo finalizó un proyecto en las cataratas de Ithaca, Nueva York, en el que capturó a 100 mujeres de distinta edad y características sosteniendo espejos que reflejan sus cuerpos desvestidos. El fotógrafo espera exhibir el trabajo pronto en algún museo, al igual que lo ha hecho con las imágenes tomadas y recolectadas desde 1994 en países como Israel, Colombia, México, Alemania, Argentina y Chile, este último uno de los que más recuerda, según él.

El 30 de junio de 2002, los tres grados bajo cero del invierno chileno bajaron hasta la ciudad y se colaron entre los árboles para acompañar a más de 4 mil personas desnudas. Los cuerpos a la vista captaron no solo la atención de la sociedad sino también se apoderaron del lente de Spencer Tunick.

Hoy, el fotógrafo neoyorquino, habla con Señuelo para compartir sus memorias y la intención que tiene de regresar por más.

¿Qué guardas en tu memoria cuando piensas en Chile?

Cierro los ojos y recuerdo la cantidad de personas que se presentaron en grupo en una pequeña área, al lado del MAC antes de la instalación. En experiencias anteriores, en otros países, las personas llegaban con ropa y se la quitaban poco a poco, pero en Chile todos venían ya desnudos y mientras esperaban algunos se subían a los árboles para tener una mejor vista gritaban con entusiasmo.

Entre todo lo que ocurría igual me preocupé por la condición y seguridad de las personas, sobre todo porque fue un día frío de junio. Pero a la vez quedé asombrado por el entusiasmo de participar, algo que pocas veces he visto.

¿Cuál fue la primera impresión que tuviste de las personas presentes?

 Que nadie tenía miedo. Este sentimiento incluso hizo que mi gente en el set se sintiera más cómoda y con ánimo. Noté que cada vez que llegaba alguien al lugar y veía a las otras personas, se convertía en una masa cada vez más poderosa, algo como arte para mí.

Los veía a todos desde arriba, desde una escalera, mientras que ellos solo estaban allí, esperando mis instrucciones. Había mucho bullicio, las risas, palabras y gritos eran muy ruidosos, lo que me dificulto un poco poder comunicarles lo que debían hacer.

Esperabas 600 personas y terminaron por ser más de 4 mil ¿En qué momento aparecieron todos?

Tres grados bajo cero fue la temperatura mínima de esa mañana en Santiago. Y pese a ello, miles de chilenos salieron a las calles de la capital sin ropa. Foto: Emol.

Creo que todos aparecieron en el mismo momento. Yo solo fui capaz de ver un rebaño de personas venir, se llenó muy rápido el espacio. Dirigí la mirada para abajo y ¡Wow!

Meses antes de venir a Chile había hecho una instalación en Buenos Aires, en donde solo se presentaron 400 personas, por lo que esperaba lo mismo, digamos por ser países vecinos pensé que las personas tenían la misma relación con su cuerpo. Nunca pensé que fuera posible trabajar con más de 600 personas.

No estaba preparado para eso. Ahora es más fácil calcular por el Internet cuántas personas participarán, pero en ese entonces no sabíamos. Fue increíble.

¿Qué destacas de la obra que tomaste hace 15 años?

 A mis trabajos no les puedo decir que son obras de arte, porque creo que el artista pueda calificar su trabajo así, habría mucha intervención del ego. El trabajo habla por si mismo, y ya si alguien más quiere llamarlo como una obra maestra el debate comienza.

Para mí un buen trabajo tiene que ver con la experiencia que tuviste al haberlo realizado. En Chile, por ejemplo, la experiencia fue increíble, fue como un regalo que los chilenos me hicieron a mí y a ellos mismos. La fotografía se elevó por si sola dentro de mi top, y creo que es uno de los mejores trabajos que he hecho.

¿Planeas trabajar con cuerpos desnudos para siempre, como tu marca registrada?

Sí, amo trabajar con cuerpos. Me agrada la felicidad de las personas que participan y los sentimientos positivos que emanan. Amo entrar a un país y crear ese ambiente de belleza con algo que muchas veces pasa desapercibido, el cuerpo humano.

¿Tu trabajo ayuda a la sociedad a cambiar y aceptar de cierta manera el cuerpo?

Sí. Yo pienso que mi trabajo en Chile creó un diálogo en donde las personas re contextualizaron el cuerpo no solo como belleza, sino como estructura, sustancia y metamorfosis por la calle. Si tú tomas un cuerpo, la mente va a diferentes lugares, como la arquitectura, topografía, paisajismo. El cuerpo tiene el poder de transformar espacios públicos.

¿Es necesario educar a las personas para dejar de concebir el cuerpo con morbo?

“Mi trabajo en Chile fue como un catalizador para enviar un mensaje a los amigos, familia y el gobierno”, dice Tunick. Foto: AFP.

Es muy importante pensar en el cuerpo de manera positiva. El cuerpo es libre, hermoso y el gobierno no es dueño de él, eres libre de hacer lo que quieres con él.

¿Crees que ese mensaje se haya entendido con claridad, aun cuando en 2017 el cuerpo y la sexualidad es un tabú?

Bueno, talvez debería de regresar para motivar a ese cambio de nuevo. Si no ha cambiado entonces yo debería de recordarles a las personas lo qué se siente estar en un país en donde alguien puede hacer arte en público y lo que es tener un discurso libre. La mentalidad de las masas es importante, por eso es importante continuar haciendo presión.

Mi trabajo en Chile fue como un catalizador para enviar un mensaje a los amigos, familia y el gobierno: que las personas son libres de hacer lo que quieren con su cuerpo, especialmente cuando se trata de arte.

¿Días antes de venir a Chile estabas preocupado de lo que las personas pudieran pensar o de que algo contraproducente pudiese pasar?

Haber trabajado con un museo, especialmente con el MAC, me hizo sentir muy honrado y protegido. Los museos son lo opuesto a la policía y al ejército. Ellos son mis guardias. No son tan corruptos como los políticos y las personas que intentan convertir el cuerpo en algo negativo.

Llegué a Chile pensando en hacer algo más artístico y no tratar de preocuparme en las consecuencias y cuestiones políticas. Solamente pensaba en trabajar con el cuerpo, la figura, como una paleta de colores, con sentimientos abstractos.

 ¿Has pensado en regresar a realizar otros proyectos?

Regresé en varias ocasiones a Chile para realizar un segundo trabajo, pero lo que siempre ha sido un problema es la falta de patrocinadores. Los museos y las organizaciones necesitan ayuda para financiar el trabajo a escala que hago, ya que el costo de los proyectos aumentan, no tanto, pero lo suficiente para costear la instalación, asistentes, hoteles, vuelos, diseño de página Web y producción.

Si hay alguna organización interesada, definitivamente regresaría a Chile. Quiero hacer algo más conceptual, no de masas, más constructivo y contextual.

Spencer Tunick retrata a cien mujeres en las cataratas de Ithaca, Nueva York, como parte de su portafolio personal. Foto: Cedida por Spencer Tunick.

¿Crees que esta falta de patrocinio en Chile se debe al tipo de trabajo que haces?  

Sí. Las personas necesitan abrirse más en cuanto al cuerpo y apoyar este tipo de temas. Espero que un patrocinador valiente venga y haga la propuesta, o tal vez el ministro de cultura me invite.

Yo siento como si todavía no he hecho lo que quiero en Chile. Quiero hacer algo mejor planeado, controlado y conciso, con un grupo de personas reducido.

¿Cómo describes a Chile en comparación con otros países, según tu experiencia?

Organización y caos.

¿Estas trabajando actualmente en algún proyecto allá en Nueva York?

Acabo de terminar un proyecto con 100 mujeres en las cataratas en Ithaca, Nueva York. Lo característico de esta fotografía es que todas están sosteniendo un espejo, en el que se ve el reflejo de algo natural, ya sea el agua o el cuerpo.

Realicé este trabajo solo para mí.

Por el momento no tengo ninguna exhibición programada.