Un río contra la naturaleza

Un jote negro de cabeza colorada cruza el cielo azul, desciende formando una espiral y pone sus patas en la tierra. Luego, se acerca a otro con su cojeo característico.

Al nivel del mar se encuentra el humedal de Lluta. Ahí desemboca el río del mismo nombre, principal cauce del valle. De este, los agricultores extraían agua para sus cultivos y consumo desde hace siglos. Es también un punto de parada para casi doscientas especies de aves, entre ellas el jote cabeza colorada, junto a otros animales.

Las tierras de la zona son salinas por causas naturales, por lo que no todos los cultivos son aptos para la región. Arica tiene dos valles importantes para el crecimiento económico regional: Azapa y Lluta. El primero es reconocido por sus fértiles tierras, donde se cultivan variedades frutales ilimitadas. En el segundo lo más común de ver es tomate poncho negro, una especie traída en la antigüedad desde Cochabamba; maíz lluteño, una variedad que data desde 4.000 años atrás en la zona, altamente resistente al clima y la salinidad; y alfalfa alta sierra.

Hace catorce años un aluvión marcó a los habitantes del Valle de Lluta: destruyó puentes, se desbordaron los ríos, arrasó con cultivos y fueron arrastrados sedimentos, que antes no había en grandes cantidades, aguas abajo. Este dejó ver el estado en el que se encontraba la zona.

Recientemente el Gobierno regional anunció la inversión de cerca de $500 millones para un estudio de boro, potencialmente tóxico a nivel agrícola y humano, en el río Colpitas, uno de los principales ríos que alimentan el Lluta. El origen del problema data de finales del siglo XIX.

La cima del Tacora

 

Diez familias viven actualmente en Tacora, a los pies del volcán.

Ocho familias viven actualmente en Tacora, a los pies del volcán. El caserío sirvió como poblado para los trabajadores de la azufrera.Aún suenan en su cabeza las palabras de su padre. “De arriba sacamos caliche y lo procesamos”, recuerda Serapio Chura (73).

Es un hombre delgado, de aproximadamente 1,70 mt, de piel morena y con la espalda curvada. Tiene el pelo blanco, bajo un jockey que dice “Gobierno de Chile”. Está en su casa de Arica por problemas de salud, ya no puede subir de forma recurrente a grandes alturas.
El 13 de mayo de 1913, en plena disputa limítrofe con Perú, Chile y Bolivia concretaban uno de los proyectos más importantes del Altiplano: el Ferrocarril Arica – La Paz (FCALP).Los propósitos de la empresa ferroviaria fueron facilitar el acceso boliviano a la ribera ariqueña y transportar distintos productos de la zona. Las villas industriales, precisamente las que estaban a un costado del Volcán Tacora, a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar (msnm), eran paradas obligatorias para el ferrocarril.
El terreno está lleno de rocas y pastizales. Hay vagones invadidos por el óxido, aún con carga que transportar, mientras, como fotografía de fondo, está el volcán rodeado por la luz del sol, las nubes y dos ríos a lo lejos: el Azufre y el Caracarani, dos de los principales caudales del río Lluta. Eso es lo que queda de la Villa Industrial, donde alguna vez habitaron los trabajadores de la azufrera Aguas Calientes, que inició sus obras en 1888 en las cercanías del cráter. Tiempo después ellos se trasladaron a la Villa Tacora, en los faldeos del volcán, donde aún vive gente.
Serapio Chura nació en Villa Industrial, trabajó en la azufrera hasta los 18 años y recorría todos los días 18 km en dirección al volcán.
“A los 25 años, después que cerrara la azufrera en 1967, me contrataron del Ferrocarril Arica-La Paz. Llevaba mucha carga ariqueña y también mineral desde Bolivia”, dice Chura.
Todos los años, durante el invierno altiplánico, el agua arrastra desde el río Azufre sedimentos de la azufrera que quedaron a tajo abierto y se desplazan hasta ingresar al caudal del Lluta. Debido a la composición de las tierras y la actividad volcánica del lugar, las aguas contienen residuos, pero por la condición climática aumentan.
Actualmente Serapio, cada dos semanas, pasta llamas, alpacas y cabras en Visviri, en la frontera de Bolivia, Chile y Perú. Él recuerda que el agua que tomaban sus animales no era buena. Su primo, Wenceslao Chura (83), que se hace cargo de los animales el resto del mes, dice que algunos tenían problemas respiratorios y les costaba moverse.
“Hace 14 años el agua era más mala, porque venía del Volcán Tacora. Esa agua dañaba y era muy amarga: agua de azufre. Lo echaba a perder todo, no se podía tomar”, dice Serapio y agrega que los agricultores se vieron afectados y tomaron acciones. Con diez retroexcavadoras desviaron el río, recuerda.
“El agua viene de la frontera, por el Azufre y por el Caracarani. Con esa los agricultores regaban sus tomates o choclos. Hubo un tiempo en que no daban nada. Pero ahora sí hay frutas, porque el río trae un poco de agua dulce. Los lluteños están bien, ¿Cierto?”, dice preocupado Serapio.

Desvío de un río

Quebrada Allane es el punto de encuentro exacto entre el río Colpitas y el Lluta.

El río Colpitas, 48,5 km más abajo de Tacora y cercano a Putre, es también uno de los cauces que alimentan el Lluta. Este torrente tributario, que se le denomina así por desembocar en otro río, aporta sedimentos de boro y arsénico, aparte del azufre en forma de sulfato que proviene del volcán.

Los elementos que llegan del Colpitas al Lluta provienen de fuentes hidrotermales, que son puntos de donde brota agua marina con químicos diluidos por las altas temperaturas del fondo volcánico y la cercanía al Tacora. El Gobierno, a través del Ministerio de Obras Públicas y la Dirección General de Aguas, ha encargado, durante las últimas dos décadas, estudios a distintos organismos: Amec Cade Ingeniería y Construcción Ltda., la Dirección de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (DICTUC), Cade-Idepe, entre otros.

El proyecto más importante para la zona y que representa mayor inversión para el Estado, aproximadamente $48 mil millones, es el Embalse de Chironta. Este tendrá un aporte Estatal del 85% y el otro 15% lo entregarán los agricultores.

Estará ubicado a 70 km de Arica, en la zona de Chironta, y pretende entregar más agua en el año, abasteciendo a las 2.383 hectáreas que conforman al Valle de Lluta, almacenando 17 millones de metros cúbicos. La represa, anunciada en la década de los sesenta, se encuentra en proceso de licitación tras haber sido aprobada su construcción en junio de este año.

El río Colpitas (abajo) se diferencia del Lluta por su color, debido a su carga sedimentaria.

El río Colpitas (abajo) se diferencia del Lluta por su color, debido a su carga sedimentaria.

“Realmente fue algo emocionante”, dice Miguel Saavedra (64), Seremi de Agricultura de la XV Región de Arica y Parinacota. “Cuando fuimos a la firma con los regantes, había un viejito que nos dijo: ‘Este momento lo esperé durante cincuenta años, desde mis treinta’. Eso a uno lo emociona”, recuerda el secretario. El 13 de junio los regantes y el Gobierno firmaron el acuerdo de construcción del embalse, en el que aceptan el proyecto y sus implicancias.

La relación directa con el Colpitas, que es tributario en boro y arsénico, es que parte del plan significaría desviarlo.

“Científicos de la Universidad de Chile comprobaron que desviar el río es la mejor solución, igual que los pretiles que se hicieron en el Azufre para contener el agua con sedimentos”, dice Osman Cataldo (33), Coordinador Regional de Riego de la XV Región de Arica y Parinacota. “Hemos tenido buena recepción de los agricultores, pero hay otra gran parte que opina sin saber que es para mejorar sus producciones”, comenta.

Cada regante o agricultor posee acciones de agua, derechos de uso, que aseguran el abastecimiento para riego según las hectáreas productivas que posean. El embalse permitirá que, tras la construcción, los trabajadores tengan más agua durante el año.

La obra hará que, en época de mayores precipitaciones, se acumule agua. También será un freno cuando las corrientes aumenten, porque quieren evitar situaciones similares a la de 2001, cuando el río llevó consigo los puentes del valle y se produjeron desbordes que atentaron contra los asentamientos rurales.

Erick Contreras, inspector fiscal de la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas (DOH) y encargado del estudio de sedimentos, no se refirió al tema y aplazó las peticiones de consulta sobre el proyecto del Embalse Chironta y las implicancias de su construcción. Una fuente interna del Ministerio, que prefirió no se indicara su nombre, señaló que significa comprometerse mucho con un proyecto que había sido anunciado hace décadas.

El poblado más grande

Putre es la localidad del interior con más población. Sus habitantes se dedican a la agricultura y a trabajar artículos de ganadería.

La comuna de Putre, en el valle medio, tiene la mayor población de Lluta, con aproximadamente 2.077 habitantes. Ahí se encuentra el poblado del mismo nombre. Es famoso desde el periodo de la Conquista, por servir de parada a los pueblos de la zona. Actualmente destaca a nivel agrícola por el orégano, pero la producción en la localidad se debe también a otros elementos, como el maíz lluteño, cebolla o alfalfa.

Según estudios realizados por la Universidad de Tarapacá (UTA), la superficie con maíz es mayor que la de cualquier otro tipo de cultivo, existiendo aproximadamente 74 hectáreas, de las que casi la mitad son trabajadas por arrendatarios. Los terrenos cuidados por sus dueños son, principalmente, negocios familiares.

De las tierras cultivadas con maíz lluteño, la mayoría de la población de la zona (51%) acompaña las siembras con otro tipo de producto, principalmente: cebolla, betarraga y tomate.

Por la localidad de Putre no cruza el río Lluta, pero sí es el principal caudal de la comuna por el que algunos pobladores se abastecen.

108 km abajo de Putre
En el sector bajo del valle de Lluta, se encuentra Poconchile, junto a Puro Chile, Santa Rosa y Linderos.

En el sector bajo del valle de Lluta, está Poconchile, Puro Chile, Santa Rosa y Linderos. Es el área con más agricultores y cultivos de maíz.

Huberlinda Yucra (58) llegó a Santa Rosa, en el sector de Poconchile, con su esposo Luis Acosta (67) hace treinta años y se dedicaron a la agricultura para subsistir. Ellos cultivan dos hectáreas, aproximadamente, de maíz lluteño, la especie endémica de la zona. Años atrás probaron con habas, pero notaron que el agua y la tierra no eran las indicadas.

“Hay agua, pero el problema es la calidad”, dice Huberlinda y agrega: “Las habas, por ejemplo, se secaban. Estaban bien por fuera, pero por dentro eran puro polvo”. Debido al estado de sus cultivos, decidieron no intentar más con legumbres.

La agricultura es la más afectada y es la forma en que los lluteños pueden comprobar los niveles de salinidad de las aguas.

“Lo que trae el río es boro, entonces son pocas las especies cultivables”, dice Luis Acosta. Huberlinda tiene cinco hermanos y el total del terreno son once hectáreas, divididas entre ellos. “¿Recuerdas cuando el agua venía amarilla desde arriba?”, le dice Luis a su esposa y agrega: “traía azufre”.

Cada uno posee acciones de agua, que les dan derecho a riego. Con las que tienen pueden regar una hora y media cada ocho días. En temporada de invierno altiplánico, diciembre a febrero, lo hacen todas las jornadas.

Quinientos metros más allá, por un camino de tierra, vive su hermano Moisés Yucra (50). En sus dos hectáreas planta cebolla y produce dos mil mallas de 18 kg.

Moisés Yucra tiene dos hectáreas en las que cultiva cebollas y, por temporada, produce dos mil mallas de 18 kg.

Moisés, hermano de Huberlinda, produce dos mil mallas de 18 kg de cebolla por temporada.

“El agua es mala y como ahora tenemos poca, por la sequía, regamos por hora y cada vez menos”, dice. “Casi todos los años son iguales, pero se nota en la cantidad: el sistema de riego por goteo hace que cunda más, pero sigue siendo poca”, agrega Moisés.

Al otro lado de la carretera está Puro Chile, donde vive Elena Yucra (41). Su familia tiene 16 hectáreas, pero ella utiliza dos para cultivar tomates.

“Siempre empezamos en abril y nos ajustamos a la temporada, pero ahora fue distinto”, dice Elena. Ella tuvo problemas con la hechura de la malla de contención de plagas, que usa para las polillas, así que decidió plantar antes y tapar después. La red es fundamental para prevenir que algunos insectos invadan a los cultivos. Este tejido recubre el esqueleto del cobertizo donde se encuentran las plantaciones.

“Yo me arrepiento, porque, si hubiese esperado, no habría dejado polillas adentro”. Elena este año,

Elena perdió la mitad de su producción de tomates por problema de plagas y agua.

Elena perdió la mitad de su producción de tomates por problema de plagas y agua.

por culpa de las plagas y tener menos agua, produjo 50% menos que los años anteriores. Ella riega sus terrenos con agua que acumula en un pozo y dice que hay menos que otros años.

El embalse solucionaría la escasez hídrica y salinidad, así aumentarían las producciones y se podría cultivar todo el año.

Algunos agricultores no saben integrar sus pérdidas como abono y las queman.

Algunos agricultores no integran sus pérdidas como abono y las queman.

“Ojalá que el embalse sea para el progreso de las personas, para el Valle, para salir adelante y surgir”, dice Huberlinda Yucra y, seguido de un silencio, agrega: “Porque esto ya es un negocio de los grandes: si el agua nos la controlan ahora, después será más. Los que tengan más acciones tendrán más agua, ¿Y los que tenemos menos?”.

A Huberlinda le cuesta creer en el proyecto del embalse:

El boro y otros elementos
El maíz lluteño, a pesar de ser resistente al boro, a veces no consigue llenar todos sus granos por falta de agua en época de riego.

El maíz lluteño a veces no consigue llenar todos sus granos por falta de agua en época de riego.

En la zona, de manera natural, hay elementos que resultan nocivos para la agricultura. Estos hacen que las plantas se estresen, queden saturadas por el efecto, y se contraigan sus cuerpos. Los cultivos no pueden hidratarse ni crecen según el tamaño que la raíz necesite, por lo que terminan desarrollándose a un ritmo normal en un espacio reducido o, como sucede con especies frutales que intentan plantar en Lluta, mueren por la salinidad de la tierra y aguas.

Las plantas, como otros seres vivos, asimilan los elementos en determinadas formas. En el caso del boro, los cultivos lo captan como anión borato o ácido bórico, dependiendo de la acidez de la zona. Este es uno de los principales micronutrientes que necesitan para desarrollarse, puesto que participa de los procesos metabólicos y básicos de crecimiento. Para que puedan sobrevivir los cultivos debe haber un equilibrio: ni muy poco, porque no logran desarrollarse; ni mucho, porque las hojas se llenan de tejido necrótico y se produce una rápida muerte.

Los niveles de boro considerados tóxicos son: entre 0,5 – 0,3 Mg/L para el consumo humano (según informes de la OMS de 1993 y 1998, respectivamente) y 0,75 Mg/L para riego. En septiembre de 2015, el Gobierno acordó realizar un análisis de las aguas del río Colpitas, que es uno de los principales caudales del Lluta, porque contenía hasta 10,5 miligramos (Mg/L): catorce veces más de lo permitido.

La Norma Chilena Oficial (NCh) 1333, referente de aguas aptas para riego, indica que el nivel de boro permisible es 0,75 Mg/L. Por otro lado, la Nch409/1, sobre agua potable, no presenta indicaciones sobre el boro. Las consecuencias humanas no han sido medidas y según reseñas toxicológicas realizadas por la OMS, en perros y ratones se comprobó la aparición de lesiones testiculares.

Elizabeth Bastías (55), académica de la Universidad de Tarapacá (UTA), se ha dedicado a trabajar con las especies endémicas para ayudar a los agricultores. El tomate poncho negro y el maíz lluteño han sido focos de sus recientes investigaciones. Ambos tipos son resistentes al boro, que está en el agua del río, y a las sales que se encuentran presentes en el valle.

“El poncho negro tiene un mecanismo diferente, en que los niveles de sodio son mucho mayores que lo normal, por lo que aguanta mucho más”, dice Elizabeth Bastías.

Elizabeth Bastías (UTA) lleva más de dos décadas investigando las especies de la zona para ayudar a los agricultores. (Foto: UTA)

Elizabeth Bastías (UTA) lleva más de dos décadas investigando las especies de la zona para ayudar a los agricultores. (Foto: UTA)

En comparación con otros tomates, el poncho negro tiene mayor volumen y color, cosa que, según la especialista, los manipulados genéticamente carecen. “Lo malo del poncho negro, es que se ablanda muy pronto, entonces hicimos una cruza de manera natural con otra especie y creamos el Tunka Payani, que tiene la resistencia de un modificado”, dice la investigadora.

Uno de los proyectos de Bastías es entregar a las familias originarias las semillas de las especies endémicas, para que así puedan mantener con vida las tradiciones del valle.

“En el caso del maíz lluteño, que cultivan mayoritariamente cerca de Poconchile, hicimos una investigación para buscar la semilla original”, dice la académica. Ella, junto a un grupo multidisciplinario que incluía arqueólogos, historiadores y agrónomos, buscó el origen de la semilla para poder entregarla a los pobladores.

La especialista se refiere al efecto del boro en los cultivos:

Detrás del proyecto

El secretario de Agricultura está sentado en la sala de audiencias de la Seremi de Arica. Tiene puesta una camisa a rayas, su pelo es canoso y usa lentes. Frente a él hay un computador y un proyector. En apoyo al proyecto del embalse, Miguel Saavedra dice que en el Valle de Azapa comenzaron otra etapa de trabajo que quieren expandir hacia Lluta.

“Tenemos dos experiencias en Azapa con una tecnología europea, llamada New Growing System (NGS)”, dice el Seremi de Agricultura. El “nuevo sistema de cultivos”, por su traducción directa del inglés, consiste en el posicionamiento de estructuras metálicas colgantes. Lo que buscan es mantener alejadas las siembras de la tierra salina, cultivando en altura de manera hidropónica. De esta forma, con el agua embalsada y la agricultura suspendida, el problema quedaría solucionado para los productores.

Miguel Saavedra se levanta de su asiento, busca un disco, cierra las cortinas y lo reproduce.

“Conseguimos el financiamiento de los dos proyectos en Azapa por CORFO, pero en enero tendremos conversaciones con la empresa española a cargo para hacerlo en Lluta”, dice Saavedra. La firma a la que se refiere es Primaflor, una superproductora agrícola, que con su sistema logra cuadruplicar sus producciones anuales.

En el video aparecen miles de hectáreas cultivadas, todo hecho con tecnología de punta: cosecha, lavado de los productos, pesaje, sellado, entre otras labores antes realizadas por el hombre. Los terrenos están en Almería, España, y muestran cómo la gran industria se ha posado en la zona. Al preguntarle qué sucede con los pequeños agricultores cercanos a la productora, dice que la empresa les da la posibilidad de comprar sus cosechas.

“El riego por surco, que es el actual, permite cultivar hasta 1.200 hectáreas. Con el sistema hidropónico, que reutiliza el agua y recursos, podríamos lograr hasta 5.000 hectáreas”, dice Saavedra. Sobre las nuevas tecnologías opina que la cultura de la zona no debe oponerse a estas, porque se necesitan. “Para mí la agricultura es un negocio, lo es y eso lo entienden los productores”, agrega el secretario.

Datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) indican que la región de Arica y Parinacota creció un 7,9% en el último trimestre, un 8,4% con respecto al año anterior y gran parte sería gracias a la agricultura. Según cifras facilitadas por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) de la región, a través de la Seremi de Agricultura, los volúmenes y producciones de choclo que arribaron a los principales mercados del país aumentaron desde octubre del año pasado un 60,42%. En el caso del tomate, incrementó en un 26,28%.

En la desembocadura del río
En la desembocadura del río Lluta el cauce baja su fuerza y sirve como punto de encuentro para gran diversidad de avifauna y otros animales.

La desembocadura es un punto de encuentro para gran diversidad de avifauna y otros animales.

El jote negro de cabeza colorada sigue su camino por el humedal y se reúne con un grupo, mientras un chorlo gritón corre lejos de ellos.

En la desembocadura del río Lluta se encontraron, durante junio de 2014, restos de más de mil animales muertos, en su mayoría aves.

Las autoridades dijeron, en ese entonces, que fue producto de la corriente del Niño y por su efecto en la anchoveta, principal alimento para algunos animales, que se hunde en el fondo marino. Los pobladores de la zona comentan que pudo haber sido debido a contaminación de las aguas, porque siempre se han podido ver restos de aves en las costas pero no en esa cantidad.

Esta desembocadura sirvió, igual que el borde costero, para los rituales de las antiguas culturas de la zona, en particular a los aymaras del altiplano y los chinchorro.

“Es increíble que el hombre haya sido capaz de adaptarse a la salinidad de la tierra y el agua, es la zona más árida del planeta”, dice José Barraza (45), investigador de la UTA y Director Regional del Consejo de la Cultura (CNCA).

Chorlo gritón

En épocas pasadas, los pobladores tomaban agua de las costas, también en las cercanías del río Lluta, y subían al altiplano, algunos más arriba del volcán Tacora. Ellos, que depositaban su fe en la naturaleza y aquello que los rodeaba, oraban a sus ancestros con esta agua pues creían que este mismo líquido salino traería fertilidad y mejores cosechas durante el año.

Recientemente ha aumentado el avistamiento de cabezas coloradas, denominadas como una especie solitaria carroñera, por las posibilidades de encontrar alimento en esa zona de la costa.

7.0Los jotes abren sus alas al sol y protegen a una de sus presas. Una de las aves levanta el vuelo.

Share Your Thoughts